¿Cómo explicar la música que este sujeto realiza? Espero que la idea quede un poco esclarecida con este ejemplo: metan en una licuadora una pizca de STRAPPING YOUNG LAD, otro poco de ARCTURUS, unas cucharadas de bluegrass, esencia de Yngwie Malmsteen, Friedman y Satriani, RAMMSTEIN a gusto, y también considerando aquellos ingredientes que el mismo guitarrista ha llamado influencias: CYNIC, MINISTRY, MASSIVE ATTACK, NILE, MESHUGGAH, SPACTIC INK y un múltiple etcétera. Luego de meter todos estos ingredientes en tus oídos por un tiempo de 50 minutos, el resultado será Devotion Materialize.
“Cyber Room” comienza con un sonido de motosierra, se desarrolla intercalando rápidos solos, bossa nova, distorsiones similares a las hechas por músicos como Bumblefoot o Mattias Eklundh y atmósferas casi sacadas de la mente de Devin Townsend; en suma, es una canción que introduce a lo que será la pauta de todo el disco: un tema con abruptos cambios, teniendo como consigna la exploración hacia nuevos territorios musicales.
El siguiente tema, “Splatter On A Bluegrass”, demuestra todo el talento y originalidad de este joven músico italiano. Poniendo en un solo tema guitarras de flamenco, bases electrónicas, una dulce voz femenina y unos gritos característicos de Max Cavalera, en combinación con ritmos típicos del country, un acordeón y ambientes industriales. Nunca se me pasó por la cabeza que alguna vez describiría todos estos elementos como parte de una misma canción (menos que se pudiese concretar algo así en nuestra realidad), pero él pudo y de una manera increíble. A pesar de lo iterativo que pueda parecer el tema es, en definitiva, el mejor de esta placa.
“Neurosaloon” combina jazz, música electrónica, ring-ring de teléfono para pasar a una canción muy a lo Joe Satriani (sin las extravagancias del tema, podría muy bien pasar por uno de su autoría). El siguiente tema, “The New Reality Suite”, debe ser el track más extraño: dura casi diez minutos (muy largo para un tema en casi un 100% instrumental), aparece un tramo muy a lo DREAM THEATER (de hecho, parece que James Labrie estuviese cantando en algunos momentos), otros tantos deudores de lo que hace el trip-hop, influjos de la llamada “escuela de Gotemburgo” (entiéndase SOILWORK o DARK TRANQUILITY) y otros infinitos detalles. Esto de la originalidad un tanto extrema es claramente un arma de doble filo, ya que existe la posibilidad de que a) sorprenda la versatilidad o b) moleste el hecho de que es casi un copiar-pegar de dispares ritmos y estilos musicales.
Claro, hasta ahora sólo se ha remitido su sonido a otras melodías de otras bandas o estilos. Pero son la particular manera de ensamblar todos estos sonidos, el traspaso de un ritmo totalmente distinto al otro y la soltura con que parece tocar el italiano los grandes méritos de éste, su primer trabajo. El mismo artista define su estilo como 'Industrial Horror Metal', etiqueta surgida tanto por una de sus mayores influencias (la música industrial) como por uno de sus gustos preferidos (las películas de horror).
Para continuar, “The Green Mirror” contiene un ambiente totalmente celta en un inicio para progresar a un acompañamiento tipo Carlos Santana con distorsiones, barridos, armónicos y cuanto aspecto técnico se pueda uno imaginar (advertencia: la aparición de un ritmomuy parecido a la música de esos cuatro coloreados ‘amigos’ que viven en una colina y tienen como sol a una cara de una guagua puede llegar a ser muy inquietante).
“3000 Zombies” tiene nuevamente esta potente voz gutural combinando pasajes con toques AOR y del rock & roll, con solos que ya no sorprenden tanto, sino que se ponen monótonos y constantes. Para concluir el LP, “Thermodynamic Hypothesis” suena a ARCTURUS y NEVERMORE, pero también tiene ¿funk? Bueno, a estas alturas las mezclas no resultan para nada extrañas.
Atrevido, audaz, creativo, un tanto loco: ese es Emiliano Sicilia y su música. Si eres un tanto purista y no estás tan inserto en la onda progresiva-experimental, lo más probable es que el disco te desagrade en gran medida. Si, por el contrario, disfrutas ver cómo algunos osan romper las barreras musicales establecidas, éste es un muy buen ejemplo de aquello.
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