El nombre de la banda a revisar llama instantáneamente la atención por ese gran disco de SAXON y, en realidad, esta relación no es tan descabellada, ya que esta agrupación belga rescata precisamente la esencia tradicional ochentera del Heavy Metal. El disco del presente año, SkinClad, es su tercer larga duración y representa muy bien ese poder musical ya presentado por bandas como MANILLA ROAD, OSTROGOTH, los ya mencionados SAXON o incluso MANOWAR; un Heavy Metal con un ambiente crudo y – por qué no – un tanto épico, gracias a las pertinentes participaciones en los teclados de Wim Rotthier. Asimismo, es totalmente loable el modo en que traen a un siglo XXI abarrotado de tecnologías ese sonido característico del Metal de antaño: un tanto sucio y poco elaborado, pero es este mismo factor el que le da una fuerza y carisma especiales a este disco. De hecho, esta carencia de tecnificación sonora brinda a este trabajo una apariencia casi de un ‘demo’ perdido y ahora dado a conocer.
Su línea musical es directa, sin lujos y bien definida, lo que no quiere decir que sus canciones estén exentas de segmentos musicales interpretados de manera espléndida; basta escuchar las diversas colaboraciones del tecladista, cuyas influencias son claras: si bien la intención es dejar plasmado algo propio, es casi automática la relación con RAINBOW o con ese sonido tan peculiar gestado por Jon Lord en su organo hammond en DEEP PURPLE.
Dentro de las canciones, podemos destacar “The Catcher”, con la historia (bien atractiva, por lo demás) de una especie de ‘viejo del saco’ musical; o “Arigatou”, donde encontramos cambios drásticos desde unos teclados bien melódicos a una rapidez característica de un “proto-thrash” con una base netamente Heavy. En adición a esto, la voz de David Walgrave da una rasposidad similar a la de Kasparek en RUNNING WILD (con un sonido menos elaborado y una tonalidad más amena, claro está), y los solos de Toshiyuki Nagatani se remiten a la ecuación de precisión + consición = solidez. También con “My Father, My Friend” aparecen las canciones a medio tiempo, con un coro que agarra fuerza a medida que transcurre el tema; considerando el fondo de guitarra acústica, la intervención de los instrumentos de viento y la oscilación en los sintetizadores a bellos fragmentos de piano, el tema es uno de los más llamativos. Finalmente, como en “The Catcher” la banda rescata la ya mítica figura del ‘vagabundo acosador’, en “Leprechauns” desarrollan la figura de esta especie de hado irlandés en conjunción con sonidos muy a lo FINNTROLL u OTYG, acompañados por tradicionales guitarras que el Heavy Metal ochentero glorificó por esa época.
En general, SkinClad es un disco que se atiene a fórmulas concebidas años atrás, en la cima del metal. En este sentido, puede ser que pase sin pena ni gloria. Sin embargo, es un trabajo que, con algo de originalidad, pero tomando también mucho prestado, rememora buenos tiempos y trae a nuestros oídos una gran pizca de buena música.
|