JOURNEY - REVELATIONS
Hay dos formas obvias de analizar éste, el último disco de una de las bandas seminales de hard rock a nivel mundial, padres de todo el movimiento melódico dentro del hard rock, creadores de ese término llámado A.O.R. Y, debemos empezar de atrás para adelante. Journey en esta vuelta a las pistas, con Arnel Pineda en las voces, ávido de entregar material a sus fanáticos nos regala dos discos, el primero con temas inéditos y el segundo con grandes clásicos revisitados. Como dijimos, hay dos formas de analizarlo, según el disco que escuches así que partamos por el segundo disco. La banda liderada por Schon y Cain nos muestra versiones regrabadas de los grandes temas que los hicieron ícono en los ochenta, con un sonido más renovado y con Pineda en las voces. Siendo realistas y sin pecar de talibanes ortodoxos, el resultado no es de los mejores. Y eso no es culpa de Pineda, que realiza un gran trabajo, sino que de la banda al realizar algo que es innecesario. Hay algunos temas que lisa y llanamente con estos nuevos sonidos no cuajan, como Separate Ways o Stone in Love, porque uno necesaria y lógicamente extraña a Perry, aunque el timbre de Pineda sea similar. Si bien hay unas "versiones" muy bien logradas como Only the Young o Faithfully (tema con el cual Pineda se hizo conocido en el mundo entero), obligar al oriundo de Filipinas a regrabar los temas, era exponerlo a una crítica fácil gratuitamente. No había para qué.
Y la razón de lo anterior es que el CD 1 es tan, pero tan bueno, que hace del segundo disco un adendum que despotencia el resultado de este Revelations como conjunto. Los de San Francisco hicieron en este nuevo material un muy buen trabajo, con temas que rescatan toda esa magia del Journey ochentero, con el sonido que la santa tecnología nos ofrece hoy y con un vocalista que le ha dado a la banda nuevos bríos.
Pineda hace en este Revelations un trabajo soberbio, ponerse la camiseta de Journey no le pesó y de eso podemos dar fe, ya que fue en este país donde debutó. Desde el inicio con Never Walk Away, que es uno de esos temas rockeros, relajados y positivos que Journey nos dio durante tanto tiempo. No tiene que pasar más de un minuto para cantar el coro a todo pulmón, sin siquiera conocer el disco y para darnos
cuenta de esa misma forma de que estamos frente a algo grande. La perfección de los coros y esa onda en la guitarra de Schon están, desde siempre y si bien Journey desde la ida de Perry había sacado un par de trabajos (en el que Generations algo aportaba), se nota que hoy existe algo que se extravió hace mucho tiempo y que ni siquiera en el Trial by Fire se encontró: magia. Magia que sigue in crescendo con la hermosa Like a Sunshower. Para nadie es un misterio que Journey tiene un magister en hacer buenos temas lentos. Y éste sin caer en el extremo sentimentalismo aprueba con distinciones, ya Pineda comienza a sacar chapa de crack con una interpretación en la que el feeling sobra.
Change for the Better, sigue con el rock, súper oreja, súper digerible, sin que eso caiga en el desagrado, con una letra que nos indica que la mayor parte de las veces los cambios son para mejor y es lo que pasa con este Journey versión 2008. El gran cambio, la búsqueda, parece haber llegado a su fin con Pineda, de poco más de 40 años y joven para la banda, recuperó la vitalidad que Journey pareció perder ya hace varios años. Y no sólo Pineda fue un cambio para mejor, en su momento Castronovo en la batería también lo fue. Un lujo como baterista que además en vivo demuestra una voz envidiable y es él el que ha dado un nuevo peso a la banda, como en Wildest Dream, un tema que suena furioso, que si bien tiene un coro de esos bien cantables, posee riffs pesados, en los que el tándem Castronovo, Valory, Schon funciona a la perfección.
Lo siguiente es un poco extraño. No es un tema inédito, tampoco un clásico, pero a Journey le pareció bien repotenciarlo con Pineda en la voz. Faith in a Heartland, tema que fue lanzado en su anterior disco, Generations, con Steve Augeri en las voces. Musicalmente suena igual y vocalmente si bien son distintos, dado que Augeri tenía una voz mucho más elegante que Pineda, es difícil señalar cuánto ganó o perdió este track con la nueva voz. Como dije, imagino que quieren potenciar la canción en esta nueva etapa de la banda.
Y llegamos a uno de esos momentos inolvidables que nos regalan de cuando en cuando ciertas bandas en ciertos discos. Esos temas que uno sabe que son gemas y que perdurarán quizás eternamente en la memoria de quien los escucha. After All These Years es uno de ellos. Un maravilloso y sentido tema en el que la banda está sublime, con un Arnel que demuestra posesión de su puesto, sin desentonar y dándole a
cada una de las canciones un sello propio. Muy en la onda de la imperecedera Faithfully, After All These Years son un poco más de cuatro minutos que rozan la perfección y en la que cada uno de los músicos encaja de modo preciso. Un gran gran tema.
La vara quedó alta, pero Where Did I Lose Your Love no desentona. Sin ser un cambio brusco respecto a su antecesor, ya que no desborda potencia, se mueve por el lado más radial de los de Californa, con un coro muy pegajoso. A estas alturas uno quiere aún más revelaciones, porque si había un atisbo de duda respecto a lo que iba a ser Journey, estas no sólo son disipadas, sino que queda una gran sensación de satisfacción. Y esto no para. What I Needed es otro de los temas marca registrada de Journey, lento, cadencioso, lleno de momentos, con un Pineda sencillamente genial, transforma a este track en el mejor del disco (opinión absolutamente subjetiva). Con reminiscencias al catálogo más clásico de Journey, me recuerda un poco a Mother, Father del Escape. De ese nivel de comparación. Otra joya de este quinteto (el solo de Schon es magistral).
What is Take to Win, vuelve a las raíces rockeras, con un Pineda que le imprime más fuerza aún a su voz, quizás y sólo quizás tomando en cuenta su ubicación en el disco, pareciera que no logra encender o despegar. No es un mal tema, pero no se siente un aporte superlativo al conjunto del disco. Disco que acaba (en su parte cantada) con Turn Down the World Tonight, otra balada y cómo no, otro gran tema. No sé si es ya algo de quien llegó a los treinta, pero siento que las baladas, las cuatro que están en el disco tienen una magia especial que las hace sobresalir sobre los temas más rockeros. Es cosa de percepción, pero cualquiera con casi 50 minutos de disco se apagaría con este tema, pero lo que dan ganas es de abrazar a quien te acompaña y apagar las luces. Como dijo un gran amigo mío..., qué es la música sino una forma de lograr emociones. Este tema cumple con creces.
The Journey (Revelation) se encarga de cerrar esta primera parte y pone punto final a lo inédito. Completamente instrumental, es una suerte de transición entre este disco de temas nuevos y el disco con el repertorio más clásico. Si bien es un tema bien logrado que nos muestra sobretodo el nivel de Neal en la guitarra, se siente un poco demás teniendo en cuenta el tremendo portento vocal que contraron los estadounidenses.
Qué más se puede decir..., estamos ante uno de los grandes discos del año y sobretodo ante uno de los grandes discos de Journey que demuestra que no necesitan vivir del revival y lanzar disco sólo por compromiso para después girar tocando sólo clásicos (cosa que más de alguna banda hace, si es que sacan discos). Journey no. Si bien habían sacado un par de buenos discos anteriores, creo que el nivel de esta placa en su parte inédita es comparable al placas como el Escape o el Frontiers. Es decir, después de más de treinta años de carrera Journey puede sacar un disco con la misma intensidad, talento y perfección que en sus mejores épocas. Un cambio para mejor, una gran revelación.
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