Intensidad desde el primer minuto es lo que nos ofrece este nuevo trabajo o mejor dicho este tercer acto de los españoles de Stravaganzza. La ida de Leo Jiménez de Saratoga hizo que éste se concentrara en un cien por cien en la banda que comparte con Pepe Herrero. Y el resultado es excelente. Desde la partida con “Deja de Llorar”, se ve a una banda que ha matizado la agresividad de sus primeros discos, sin perder la intensidad, todo lo contrario. Leo realiza un trabajo impresionante, ya que quizás uno de los principales vicios que tenía su voz en Saratoga era que abusaba de los tonos altos, cosa que acá realiza sólo cuando es justo y necesario, dándole un color exquisito a su privilegiada voz.
Otra característica de este tercer disco de Stravaganzza es el gran uso que le han dado a los sonidos más modernos. El riff de “Grande” es una muestra de aquello, la que intercalada con el bombo casi sacado de Rammstein le da otra aura a una banda que mezcla de manera muy bien lograda la melodía y la agresividad. Mucho más reposados, con coros en los que las bases de teclado y violines le dan una textura mucho más profunda a la música y eso se agradece.
Es ese juego musical, la simpleza de los riffs, que van en un sustento casi épico del violín y los teclados, los que crean la atmósfera precisa de lo que Stravaganzza entrega, quizás el único reparo es cuando la agresividad de la que hablamos se vuelve demasiado oscura, quizás los blast beats casi sacados de un disco black metal se sienten ajenos y demasiado extremos, como en la excelente “Máscara de Seducción”, que tiene un coro exquisito, una letra muy inteligente y una variedad de contrastes musicales, pero cuya parte extrema no logro entender. Como dijimos al principio, muy buen trabajo de Jiménez matizando y sacándole un provecho grandísimo a su voz.
Los sonidos modernos de los que hablamos antes, se hacen patente en “Hombre”, en la que Leo comparte voces con Molly de Hamlet. El riff es potente, como dije moderno, me suena incluso a Soulfly, muy bajo y seco, que va agarrando suavidad con las voces y la melodía en éstas, un tema muy agradable de escuchar. Es impresionante cómo Stravaganzza en temas de cinco minutos pasa de la rudeza a los cantos casi de sirena, de la potencia a la calma. Lo que se hace presente aún más en “Paraíso Perdido”, con un riff similar en potencia pero que en los teclados y en la voz de Leo encuentra un contrapunto perfecto.
“Nudos” nuevamente nos lleva hacia terrenos extremos, con una batería furiosa, con un arreglo épico, con una maravillosa cantidad de contrastes. Stravaganzza tiene una gran capacidad de expresar sentimientos y de llevarlos de una manera notable al ámbito musical. Este tema es furioso, es un grito en la cara, que pone los pelos de punta y esa es la gracia, es imposible quedar indiferente. Quizás acá se justifica y hasta se entiende la parte casi black metal, con voz gutural incluida, no se siente ajena.
Lo primero que se me vino a la mente cuando escuché el inicio de “El Día de Mañana” fue Evanescence. Muy digerible a la vez que muy triste y pesimista, tiene ese contraste del que hemos hablado entre la potencia del tándem guitarra-bajo-batería y la melodía de las voces recostadas en el teclado. Otro buen momento del disco, quizás baja en intensidad, pero le da un respiro necesario al disco. Y vaya que era necesario ese respiro con el inicio otra vez rabioso de “Perdido”, el tema más corto del disco, pero con la intensidad precisa. Muy rica melodía vocal sobretodo en las estrofas, con la voz de Leo descansando en una más baja, lo que le da profundidad a un tema más épico, más sentido. La atmósfera casi “a la Rhapsody” creada de una manera tan inteligente por Nando y con un Carlos que está perfecto en la batería.
Nuevamente la crudeza y los riffs modernos se hacen presentes en esta placa. “Hermanos” es la encargada de hacerte cabecear desde el primer momento. Nuevamente con un Carlos Expósito que no se queda tranquilo tras los tarros y que le da al tema un gran peso. El disco se pasea por diferentes atmósferas, diferentes momentos, no te deja en paz y no aburre. Quizás “Tu Esencia” sea el tema que menos destaque, porque repite un poco la fórmula de “Hermanos”, con riffs casi en bruto, pero en el que esa marcada dicotomía se extrañe. Es sin duda el tema más digerible del disco, a pesar de lo oscuro y eso es fruto de que la banda prescinde de las ornamentaciones que están presentes a lo largo del disco.
“Requiem” es el punto cúlmine del disco, con el inicio orquestado ya palpamos que será el tema más intrincado de la placa. Y así no más es. Es un tema que desborda sentimientos, con un Jiménez que está perfecto. Los más de 7 minutos llenos de cambios, de atmósferas, de diferentes melodías lo transforman en la mejor canción del disco, siendo además de las más tristes y dolorosos, es un tema que pone la piel de gallina. Y como dije anteriormente, esa capacidad de llenar el ambiente con sonidos que no atosigan, tan bien puestos, tan necesarios e imprescindibles realzan aún más un trabajo notable. Lo que viene después de esto es casi un bonus, un adendum, un regalo. “Inmortal” sólo con piano y la impecable voz de Leo, con un poco más de un minuto, se transforma en un cierre perfecto. “Eloise” cover escrito por Paul Ryan y popularizado por su hermano Bryan, nos muestra que además Stravaganzza hace muy buenas versiones (la de Hijo de la Luna de Mecano, contenida en su EP anterior Hijo del Miedo es una de las mejores que me ha tocado escuchar). Y es un regalo ajeno al disco, pero interesante de escuchar.
Un muy buen trabajo de una banda que de a poco se está dando a conocer fuera de España y que nos muestra una madurez musical muy bien lograda y sobretodo una capacidad para generar sensaciones. Stravaganzza mezcla melodía y potencia, agresividad y atmósferas épicas y densas a la vez. Como se dijo al inicio de esta revisión un disco intenso y que es imposible que te deje indiferente. De eso se trata la música y el arte en general, de no dejarte indiferente, de mover, de conmover y esto en este disco Stravaganzza lo logra con creces.
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