Desde los años 70 la misma onda, el mismo ‘groove’ en su riff y las mismas temáticas, los ‘detractores’ de AC/DC pueden tener mil y un razones para bajarle el pelo a la banda…que llevan 30 años reescribiendo el mismo tema, que las canciones son demasiado básicas, que no son buenos músicos o lo que quieran. Todo esto de nada importa cuando al apretar play en el equipo, con el Black Ice dentro, se escucha el primer riff de estos dinosaurios del rock y se te vuelven a poner todos los pelos de punta, se te dibuja una sonrisa en la cara y piensas “si, definitivamente hay cosas que no cambian y por suerte no cambiaran nunca”.
Y es que vemos riffs potentes, harto groove y toques de blues, temáticas cargadas al sexo y a la ‘vida del rock’, esta descripción puede caerle cono anillo al dedo a un sinfín de bandas, sin embargo ninguna le llega a los talones a AC/DC, ni por calidad, ni por número de seguidores, ni longevidad, menos aún por feeling y es que los australianos se mueven en un universo paralelo, donde el tiempo no pasa ni para ellos ni para sus seguidores.
Black Ice se compone de 15 canciones, el listado más largo de toda la carrera discográfica de la máquina australiana que con este lanzamiento demuestra que sus engranajes están mejor engrasados que nunca. Casi una hora de Rock que mantendrá entretenido por un buen rato a quienquiera que se haga con este CD, cada una de las canciones cuenta con la marca registrada y la dirección que marca el guitarreo de Angus Young, y hay algunas canciones como “Big Jack” que suenen como clásicos instantáneos, coros ultrapegajosos y ritmos diseñados para saltarlos y vacilarlos en vivo, un himno al estilo AC/DC. Para mí los otros grandes hitos del disco con “Anything Goes”, que es uno de esos ganchos medios poperos que suelen soltar estas leyendas, muy en la vena de “Shook Me All Night Long”, tiene un potencial de single radial tremendo. También destacable “Stormy May Day” que por momentos hace recordar la vibra de “In My Time of Dying” de LED ZEPPELIN y que contiene un solo simplemente matador del escolar más longevo de la historia. “Rock And Roll Train”, que se encarga de abrir esta placa, debe ser el mejor sencillo desde “Thunderstruck” y le hace honor al disco y a la banda, otro candidato a clásico instantáneo.
Realmente comentar tema por tema en un disco de AC/DC no tiene mucho sentido, al final lo que resume que tan bueno es un disco de estos dioses del rock es la respuesta a: ¿Qué tan buenos son los riffs del disco?, son excelentes, son lo mejor que han hecho desde el Razor’s Edge y si se quiere ir un poco más allá, para encontrar un disco más parejo nos podemos remontar hasta el Flick of the Switch. Por lejos el mejor regreso del año y serio candidato al mejor disco del año.
AC/DC ya no es la banda de los ‘chicos malos’, la típica imagen de un padre furioso porque su hijo escucha esta banda ya no existe (caricatura recurrente en los primeros años de esta agrupación)y de hecho es muy probable hoy que AC/DC sea del gusto de más de un papá con pasado prendido, sin embargo, esta banda se sigue manteniendo como uno de los últimos bastiones puristas del Rock simple y a la vena (privilegio que tal vez solo comparten con MOTORHEAD). Recuerdo una vez leer que Stephen King decía que sus libros eran el equivalente literario al Bic Mac con papas o como la Coca Cola, yo creo que con estos australianos pasa lo mismo, la gran virtud que mantiene su longevidad y consistencia es mantenerse firme dentro de su estilo, no hacer grandes innovaciones y seguir haciendo la música con la que nacieron, el mundo no quiere un nuevo Big Mac ni una nueva Coca Cola, simplemente quiere más.
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