A estas alturas, el status de “genio y figura” de Richie Kotzen no puede ser discutido. Así lo demuestran sus 17 CDs solistas (que viene editando con pasmosa regularidad desde 1989), más los 2 CDs con MR. BIG, su disco con POISON y los proyectos en que ha trabajado con Greg Howe (dejando 2 placas de gran voltaje) y su participación con Stanley Clarke en VERTÚ; a eso debemos agregar su disco con la banda FORTY DEUCE y su próximos 2 CDs a editarse este año, uno que es un proyecto junto al productor Ritchie Zito, y su nuevo disco solista, del que aún no se saben muchos detalles más. Obviamente, esto no cuenta las placas en vivo ni DVDs en que ha participado Richie.
¿Qué de especial tiene, entonces, este nuevo CD?, bueno, primero que todo, que para mi cada nuevo lanzamiento de Richie merece tribuna y alabanzas. Es un músico de excepción, que puede hacer discos en todos los estilos que se le ocurran (blues, funk, jazz, rock, pop, acústicos, shred, etc.) y que tienen una impronta personal que siempre se percibe claramente. La marca de un genio.
Pero la cuestión que presenta especial este nuevo CD, es que, por primera vez desde el 2001, Richie se metió al estudio con otros músicos, a grabar en vivo. Claro, porque sus 4 últimas placas solistas: Slow (2001), Change (2003), Get Up (2004) e Into The Black (2006) fueron grabadas íntegramente por Kotzen, quien se hizo cargo de TODOS los instrumentos y voces, además de producirlos, mezclarlos, etc. Un crack.
Y en este Return Of The Mother Head's Family Reunion (o Go Faster, como se editó en USA, y salido el 2007) Kotzen se alía con una gran banda, que le permite un sonido fresco, que recuerda a su clásica placa –la favorita de muchos fans- Mother Head´s Family Reunion (1994), de ahí el nombre.
El inicio con “Go Faster” no puede ser mejor. Un tema rápido, ganchero, con un tecladista excepcional como lo es Arlan Schierbaum, quien aporta una atmósfera extraordinaria. Esto nos deja preparados para otro cañonazo, como es “Feed My Head”, en donde el inicio es escalofriantemente similar al de “Socialite” (primer tema del MHFR). En este tema, el trabajo del batero Franklin Vanderbilt es grandioso. Y el solo de Richie…ufff…sin palabras.
Estos dos temas nos dejan preparados para “Fooled Again”, un tema más reposado en donde la banda realiza un excelente jam, en donde el fiato musical es espeluznante. El bajista Virgil McKoy también se luce con su solidez. Todos quienes hemos tenido la suerte de ver a Kotzen en vivo, sabemos que el tipo hace grandes improvisaciones instrumentales en el show. Y en este tema eso queda claramente reflejado. Además, el trabajo vocal de Richie es encomiable (a veces, uno no sabe si el tipo es mejor guitarrista o vocalista).
Y con este inicio, ¿qué más se le puede pedir al disco?, bueno, la verdad es que sigue cargado de sorpresas. “Can You Feel It” es un tema con un dejo de rock clásico, con el que te dan ganas de manejar sin rumbo por la carretera, más aún con ese coro y el solo de Richie. Otro espectáculo. Le sigue “You´re Crazy”, que junto a “Chase It” bajan las revoluciones y demuestran toda la pasión de la voz de Kotzen, la que tiene un dejo R&B muy patente. El penúltimo tema del disco también sigue con este mood, nos referimos a “Faith”, que es una gran canción, cargada de sentimientos, con una buena letra.
“Bad Things”, “Do It To Yourself” (un temazo con todas sus letras) y “Dust” continúan la veta rockera del disco, con estructuras similares a la de los primeros temas. Otra tripleta dorada, a la que se une el tema final, “You Know That”, que cierra el CD de la mejor manera posible.
A fin de cuentas, para mí siempre es lo mismo cuando me refiero a Richie Kotzen. Uno de los artistas más subvalorados del mundo del rock, con un caudal de talento gigante y que recién está obteniendo el reconocimiento que se merece, y que lo ha mantenido girando por todo el mundo durante los últimos años. Eso, sumado a la brillantez constante de los trabajos que edita, no hacen sino auspiciar un futuro esplendor para este verdadero maestro de la guitarra, el feeling y la música en general.
Imperdible.
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