Le había quedado alta la vara a los franceses de ADAGIO. Su anterior disco, “Dominate” había estado entre lo mejor del 2006. Un disco oscuro, pero a la vez muy dinámico, en el que destacaba bastante el brasileño Gus Monsanto en las voces y que mezclaba de una muy buena forma los sonidos propios del metal melódico con tintes progresivo que profesaban en sus dos primeros discos (con una alineación casi completamente distinta, de hecho era David Readman de PINK CREAM 69 quien se hacía cargo de las voces) con pasajes brutales y oscuros.
Pues bien, en este disco Gus Monsanto ya no está, dado que fue reclutado por Timo Tolkki para su nueva banda REVOLUTION RENAISSANCE, por lo que había que buscar nuevamente la identidad que da la voz en una banda. Sin embargo el cambio no choca tanto, dado que Christian Palin tiene un registro muy similar a Monsanto.
En lo netamente musical, desde el inicio ADAGIO muestra que no se va a mover un ápice de lo entregado en “Dominate”. “Vamphiry”, que abre la placa es aún más brutal que lo entregado en su anterior disco. La mezcla de voces guturales y el excelente registro de Palin calzan de buena forma en un gran inicio del disco, que se sigue moviendo por pasajes muy cargados a la melodía y en donde el teclado de Kevin Codfert toma un protagonismo casi esencial. Es él quien se encarga de muchísimas atmósferas a lo largo de la placa, incluso de marcar los quiebres con pasajes de un exquisito piano. Esa característica es algo que también se marca bastante en el disco. Los temas no están compuestos de una manera típica en estrofa-puente-coro-solos-coros, tan propia del heavy metal. Si bien hay patrones que distinguen cada canción, éstas se mueven por distintos pasajes y distintos quiebres rítmicos, que dan un resultado temas dinámicos, que quizás no son tan oreja, ni quedan a la primera, pero que agradan y destacan.
El punto en contra quizás es que esta fórmula por momentos agota, dado que son muchos los temas que se suceden que la utilizan, quizás recién en el tema que cierra el disco, “Getsu Senshi” se aprecia un poco más de simpleza. Pero el disco tiene momentos notables: “Fear Circus” retrata de cuerpo entero a la banda, melódicamente exquisita, tiene onda, un excelente trabajo de Forté en la guitarra y pasajes casi sinfónicos, todo ello en menos de 4 minutos. Lo mismo con la épica y extensa “Codex Oscura”, sacada casi de un soundtrack de película de suspenso, tan intensa que hace que “Twilight at Dawn” que la sigue, pase casi desapercibida.
En resumen estamos ante un muy buen disco, que quizás no alcanza en nivel de brillantez de su predecesor, pero que no destiñe. ADAGIO tiene elementos muy propios en su propuesta, ya logró desmarcarse de SYMPHONY X (estigma que los persiguió en sus dos primeras placas) dándonos otro trabajo revitalizante, de un oscuro frescor.
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