Pedirle “originalidad” (qué termino más manoseado) a HAMMERFALL a estas alturas parece un sin sentido. Hay quienes aún lo hacen. Lo cual me parece extraño, porque los suecos desde su rutilante aparición hace más de 10 años con “Glory to the Brave” utilizaban la fórmula de componer a través de fórmulas, rozando el heavy metal más clásico con el power metal tan en boga en esa época. Y desde ahí, con mayor o menor éxito no se han movido un ápice
Y es esa fórmula de no tomar riesgos y dar lo que han dado siempre es una marca registrada. Por lo que uno de antemano sabe con lo que se va a encontrar en este “No Sacrifice, No Victory”. Y desde los primeros sonidos de “Any Means Necesary”, tan pero tan ACCEPT, uno entiende que la propuesta es ésta, que no hay otra y al que le gusta bien y al que no, que se cambie de canal. El punto es que este “morir con las botas puestas” en un momento en el que el powermetal está tan de capa caída es casi ir firmando una sentencia lentamente. No sé si se dará nuevamente el boom de fines de la década pasada, el metal es cíclico, pero en este momento, el estilo está un poco en crisis (y lo dice alguien que aún goza con esta forma de hacer música) y HAMMERFALL no escapa a ello. Porque es difícil encontrar elementos representativos en esta placa, es difícil levantarse del asiento y decir ¡wow, qué temazo!. Quizás el tema que cierra el disco, “One of a Kind” sea de lo mejor de la banda en años. Con la potencia extraviada y con una forma de componer un poco, pero un poco más arriesgada, el tema que pone el punto final deja con un buen sabor de boca. Un coro casi hímnico, pero sin que suene insulso… si casi dan ganas de levantar el puño. Y no es menor saber que detrás de este tema estuvo la mano de Jesper Stromblad (IN FLAMES), guitarrista que acompañó musical y compositivamente a HAMMERFALL en su elogiado debut.
Pero no quiero que con esto se pueda pensar que el disco es malo. No lo es. Sí es muy irregular. Pasa por buenos momentos como la muy ganchera “Punish and Enslaved” (que me suena muy a “Let The Hammer Fall”) o la exquisita “Legion” con un muy buen trabajo de guitarras. Y es en este punto en el que me quiero detener un poco. Siento que Pontus Norgren ha hecho un excelente trabajo en el disco. Si bien es su debut, es un muy buen acompañamiento para Dronjak. Puedo decir que los solos son de lo mejor del disco. Ojalá traiga ideas compositivas y que el tándem dueño de la banda le dé un poco de aire para el siguiente disco, en una de esas nos sale un Sascha Gerstner, que le dio ese aire compositivo a HELLOWEEN.
El punto es que como señalé anteriormente el disco es tremendamente irregular. Hay temas hechos tan, pero tan con la misma fórmula, que uno dice, ya lo escuché antes, que pase el siguiente. Siguen intentando con instrumentales de poco aporte como “Something for the Ages”, inentendible teniendo un buen vocalista (tampoco un portento, pero cumple) como Joacim Cans o una balada de poco feeling como “Between Two Worlds”, nunca ha sido el fuerte de los de Gotemburgo los temas lentos y acá sólo reafirman ello. Del resto de los temas, algo que rescatar en “No Sacrifice, No Victory”, pero nada tan destacable como para no pensar que es la juguera de temas pasados.
Como partí diciendo, nunca se ha caracterizado HAMMERFALL por tomar un riesgo compositivo, no lo hizo en el “Glory to the Brave”, tampoco en la gema que es “Legacy of Kings” y tampoco lo hace ahora. “No Sacrifice, No Victory” tiene buenos momentos y otros francamente olvidables. Tomando el título del disco, sin sacrificio no hay victoria y este 2008 queda la sensación de que HAMMERFALL no se sacrificó lo suficiente como para lograr un resultado redondo.
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