Para muchos, el nombre de Bumblefoot no debe ser conocido. No los culpo. Ha sido un guitarrista que por años se ha dedicado a editar material excesivamente poco convencional, y se ha transformado paulatinamente en un músico de culto, produciendo a varias bandas en el intertanto.
La incursión de Bumblefoot (cuyo nombre es Ron Thal) en la música se remonta casi 15 años atrás, con su extraordinario debut
The Adventures Of The Bumblefoot, que hoy es un disco de culto entre los fans de las seis cuerdas. Luego vino
Hermit, en donde Thal exploraba una faceta más oscura de su música, incluyendo voces en su particular estilo.
Pero después de su salida de Shrapnel Records, Thal se ha dedicado a editar material constantemente, siendo fruto de ellos los CDs
Hands (1998),
9.11 (2001),
Uncool (2002),
Forgotten Anthology (2003),
Normal (2005) y este
Abnormal, que es una continuación de su antecesor.
El encasillar a Bumblefoot en un estilo definido es imposible. El tipo es un genio, y desde esa perspectiva su música tiene elementos de diversos estilos, como el rock, el heavy metal, el jazz, el pop, el punk, etc. Pero si agarras todos esos estilos y los tiras a la licuadora, entonces aparece Bumblefoot. Para mí, uno de los músicos más talentosos que existan, y, sin duda, el mejor guitarrista que existe hoy en día (cuestión opinable, por cierto). Escuchar la música de Bumblefoot es una experiencia única, y hecha sólo para valientes. Fans de Zappa, regocíjense.
Bueno, hablando un poco sobre el CD, podemos decir que es la continuación del asombroso
Normal, y que, teniendo una tara tan pesada, logra impresionar, cautivar y emocionar a través de sus 16 canciones. Los cuatro temas iniciales, “Abnormal”, “Glad To Be Here”, “Objectify” y “Some Other Guy” te dan una idea inmediata y bastante completa de lo que Bumblefoot ofrece en sus trabajos: melodías a granel, locos juegos con las voces, buenos riffs e inteligentes letras.
Luego con “Jenny B” las cosas suben de nivel, en un tema absolutamente imprescindible, con unos licks brutales y una intensidad a mil. Las cosas se mantienen en un alto octanaje con “Last Time”, en donde los cambios de ritmo en el medio son notables. Con “Simple Days” se bajan las revoluciones y emociona con la letra y el tempo reposado. Otro temazo para agregar a la lista.
Pero “Conspiracy” viene a ser un mix de locura que es difícil de comprender. Las voces haciendo una cosa, las guitarras con esos tappings patentados de Thal, mientras que la batería (a cargo del solidísimo Dennis Leeflang) mantiene todo arriba. ¿Qué diablos es lo que sucede en el min. 1.06 de este tema?!!!
“Piranha” provee otra dosis de enajenación mental, en donde el tema va creciendo hasta agarrarte y querer ponerle la camisa de fuerza a Bumblefoot por algo tan insano. ¿Qué carajo son esas voces operáticas al medio, ese up-tempo en los 50 segundos, ese riff medio “italianizado” –como una tarantela casi- al minuto, con esas voces que te hacen partirte de la risa…y ese solo de otro planeta que lo sigue?...bueno, simplemente una mezcla de ingredientes que un maestro como Bumblefoot puede poner en una misma canción…las experiencias que se viven acá son variadas, y te dejan con la boca abierta…los cambios de ritmo, el sonido, la brutalidad del bajo, las voces enojadas y la guitarra alienígena. Temazo.
Si aun te quedan dudas con la capacidad como guitarrista de Bumblefoot, entonces “Guitars Still Suck” las disiparán completamente. Qué manera de tocar esos licks infernales, y esos tappings que te mantendrán semanas practicando y quebrándote la cabeza.
“Green” nos da un poco de calma después de minutos de locura y cacofonía. A ella lo sigue la entretenida instrumental “Spaghetti”, en donde Bumblefoot expone sus dotes de guitarrista de una manera bastante hilarante, con la que es muy fácil imaginarse una vieja película western. Obviamente, no pueden faltar los coros operáticos para adornar este tema, así que se tira mucha carne a la parrilla, nuevamente.
Con “Misery” el tempo reposado vuelve a tomar las riendas del disco, pero “Redeye” se encarga de volver las cosas en el “modo rápido”, gozando de una gran dinámica. La dupleta final, compuesta por la densa instrumental “The Day After” y la épica “Dash” cierran la placa con brocha de oro.
Es bastante difícil encasillar el estilo de Bumblefoot (quien, hoy por hoy, es además guitarrista de
GUNS N' ROSES) dentro de un parámetro musical normal. Sólo puedo decir que este
Abnormal es una experiencia gratísima, que te sacará del aburro y del letargo de tantas bandas que se copian todo lo que hacen.
Al principio del review, se perdonaba que no conocieras Bumblefoot…después de leer esto, ignorarlo es imperdonable para tu oído.
Sitio Oficial de Bumblefoot