Aunque no lo parezca, resulta complicado hablar de SUNN O))). Claro, siendo su estilo el drone doom, parece que no hay mucho de qué hablar: lentos y repetitivos patrones de guitarra acoplándose hasta el infinito, zumbando y retumbando en frecuencias bajas a todo volumen, hasta revolverte las tripas. Eso es SUNN O))), o mejor dicho, eso era, pues desde hace varios años, en la medida que su popularidad crecía hasta hacerles creer a ellos mismos que eran unas estrellas, fueron incorporando otros elementos a su música, incluyendo a invitados de bandas black metal como MAYHEM y XASTHUR. Pero como dije, llegó un momento por el 2005 / 2006 aproximadamente, donde SUNN O))) se granjeó la antipatía de parte del underground debido a ciertas actitudes de estrella. No sé cómo se resolvió ese asunto, pero el tiempo suele limar asperezas, así como hacer madurar a la gente.
Es así como este disco, Monoliths & Dimensions, llega luego de 2 años de mucho presentarse en vivo y poco pasar por los estudios. Como de alguna forma la vara estaba alta, Stephen O' Malley y Greg Anderson, quienes constituyen el núcleo de la banda, invitaron a una heterogénea mezcla de músicos para que les acompañaran en este disco. Por nombrar algunos: Eyvind Kang, compositor conocido por su trabajo con el ecléctico y desquiciado John Zorn; Dylan Carlson, fundador de los míticos creadores del drone, EARTH; instrumentos de viento, bronces y cuerdas, un coro femenino, el guitarrista Oren Ambarchi, y el vocalista Attila Csihar, conocido por su trabajo con MAYHEM entre otros. Con todo esto en la parrilla ¿qué resultado esperar? ¿Una melcocha o una obra de arte?
Pues veamos:
El primer tema, "Agartha" comienza como podríamos esperar, con un único, largo, saturado y sostenido golpe de guitarra y bajo, con leves variaciones y estirando el sonido hasta el borde del acople. Como tantos otros temas de la banda. Esto por varios minutos hasta que muy por debajo empezamos a escuchar otros sonidos. Pasada la marca de los 5 minutos, las guitarras bajan un segundo su intensidad, lo que deja oír otros sonidos en el fondo. Entonces aparece la voz de Attila Csihar, clara, tranquila, como recitando lentamente. Es a partir de aquí que empiezan a sumarse otros instrumentos, como el piano. Hay un predominio de los tonos graves: hay dos contrabajos e instrumentos de bronce de esa "frecuencia" como el corno inglés. Hay un demencial paisaje de fondo pintado por los sonidos de violas, violines y caracolas; estas últimas alrededor del minuto 13 son reemplazadas por "dung chens" o trompetas tibetanas. Se agregan sonidos acuáticos -se usó un hidrófono- mientras poco a poco todo se acalla para quedarnos con la letanía de Attila y los sonidos del agua. Todo se extingue con el eco de un grito lejano.
El segundo tema, "Big Church [megszentségteleníthetetlenségeskedéseitekért]", comienza, inusualmente, con un coro de voces femeninas a capella. que rápidamente es avasallado por las guitarras. En este tema está como invitado Dylan Carlson (EARTH) en guitarra, lo cual suma cuatro guitarristas... Suena un órgano; vuelven las voces femeninas, con un tono que recuerda mucho a los "misteriosos" coros de mujeres de Bulgaria. Alrededor del minuto 2 irrumpen las voces masculinas, casi como un mantra, que es silenciado por el toque de una fúnebre campana. Un segundo de silencio y vuelven las guitarras. Luego el coro femenino, con un tono que recuerda el soundtrack de alguna vieja película de horror o suspenso. Vuelve el "mantra" de las voces masculinas, ahora aumentado con una especie de lamento, para silenciarse todo bajo el toque de una campana. El ciclo se repite una vez más. Hay menos instrumentación en este tema, el protagonismo lo llevan las voces y las guitarras, y en menor medida algunos teclados. Esa suerte de diálogo entre las voces femeninas ultraterrenas y las voces masculinas graves me recuerda el disco que Bulgarian Voices Angelite comparte con ese extraño grupo del fin del mundo llamado Huun Huur Tu. Ya que no me puedo extender tanto, confío en que usen la internet para saber de qué estoy hablando.
"Hunting & Gathering" es, podríamos decir, más tradicional en su estructura: las guitarras van algo más rápido y la voz de Attila es mas sucia, más black si se quiere. Un coro de voces masculinas irrumpe al final del minuto 2, seguido por instrumentos de viento, algo que le da un aire algo épico al tema, como si estuviéramos entrando al Coliseo romano o viendo a las legiones marchar. Vuelven las voces guturales de Attila, para intercalarse con el coro y el sonido de apoteósicos gongs, vientos, teclados, en un proceso que no hace sino incrementar la atmósfera atemporal y épica del tema; luego vuelve un poco a la estructura del inicio -se podría decir que es la parte más "metal" del tema. Hacia el final, vuelve el coro, pero ahora con unas voces más cercanas al mantra o al canto tibetano, con sonidos que se alejan. Las guitarras se van desvaneciendo entre acoples y disonancias.
Finalmente, "Alice" se inicia más lentamente, con reverberaciones y ecos de las guitarras, relativamente limpias, contestadas por los instrumentos de viento y bronces (trombón, corno inglés, corno francés, oboe). El diálogo prosigue entre las guitarras, que atacan con notas cada vez más sucias, y los bronces, vientos y otras cuerdas (arpa, contrabajo, viola y violín) que responden cada vez con más fuerza. El conjunto de sonidos evoca una mezcla de recuerdos, algo a medio camino entre el "Atom Heart Mother" de PINK FLOYD, y el "Days of Future Passed" de THE MOODY BLUES, todo ello en un aire mucho más oscuro y doom... como presintiendo que algo está por venir. El tema crece en potencia a medida que se desarrolla; alrededor de los 8 minutos la grave voz del oboe se aventura con una melodía, la cual va abriéndose paso entre el mar de fondo del resto de los instrumentos. Un clarinete bajo aparece para acompañarlo; la pieza ya no es tan oscura... como si el presentimiento dejara lugar a una sensación de quietud. En los minutos finales, los vientos se van tomando el protagonismo, el arpa resuena en el fondo; un final bastante calmado y surrealista, donde el trombón apaga sus últimas notas.
Han sido más de 53 minutos de recorrido, de viaje, de experimentación. Tomando como referencia el EP Oracle de 2007, la banda ha mantenido y creo que superado las expectativas. Tomando como referencia el último álbum de estudio, Black One (2005), es probable que tenga menos momentos de oscuridad blackmetalera. Pero considerando globalmente a SUNN O))) y a sus diez años de carrera, creo que es justo decir que, a pesar de su carácter experimental, éste es un álbum maduro, acabado, y para usar una de sus propias frases promocionales, una de las piezas más musicales, más pesadas y más poderosas que hayan grabado. Los temas promedian entre 10 a 15 minutos, y ninguno tiene menos de ocho músicos adicionales participando.
Es un álbum que requiere tiempo para ser escuchado y probablemente también un ambiente ideal, pero creo que el resultado recompensa cualquier molestia que se tomen para oírlo.
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