La decimosegunda entrega en estudio de los norteamericanos QUEENSRYCHE, como siempre, no está exenta de polémicas. Es que esta banda siempre se dedica a cambiar de estilo entre placa y placa, haciendo del ejercicio mental “¿cómo sonará el próximo CD del grupo?” una quimera difícil de responder.
De a poco se comienzan a filtrar datos, y pudimos saber, con algo de anticipación, que esta placa sería referente al tema de la guerra, pero no según las palabras de la banda, sino que podríamos escuchar los relatos de boca de soldados que han participado en diversos conflictos bélicos, en declaraciones grabadas en entrevistas tomadas por Geoff Tate, quien asumió el control creativo total detrás de este CD. En ese sentido, el disco en muchos instantes pierde intensidad por los pasajes hablados, acompañados la mayoría de las veces por tenues atmósferas musicales.
Pero vamos de a poco, y concentrémonos en lo que nos convoca: la música.
Uno de los aspectos importantes a destacar es que esta placa fue grabada como cuarteto, debido al abandono de Mike Stone. El sonido del disco es preciso (como en casi todas las entregas de la banda), y el estilo que más predomina es…bueno, ahí esta el problema, porque en este American Soldier se mezclan las más diversas corrientes que participan en el sonido de QUEENSRYCHE, y eso es mucho decir y lo convierte en una placa muy compleja de asimilar.
El comienzo con “Sliver” es engañoso, porque es un corte potente, que me recordó el rumbo que la banda tomó en su anterior placa, la más que digna Operation:Mindcrime II. Pero después, con “Unafraid”, el disco presenta su verdadera cara, de cortes difíciles de digerir, aunque muy interesantes (especialmente después de un buen par de escuchadas). Acá ya comienzan a surgir los relatos de los soldados, que, como ya dije, le quitan dinamismo a los temas, ya que la música pasa a un segundo plano, siendo las voces lo más importante.
La dupleta posterior de “Hundred Mile Stare” y “At 30,000 Feet” nos presenta dos cortes más densos, con un plan mid-tempo que es el que más predomina en el disco. Con “A Dead Man´s Words” se vuelve a una atmósfera más pesada y, si se puede decir, arrastrada; al final del corte, suenan unas interesantes melodías orientales más ruidos de disparos, en lo que es (como si fuese necesario a estas alturas) otra apología a la temática de este American Soldier.
“The Killer” es otro corte reposado y con buenas melodías, que da paso a “Middle Of Hell”, en donde las cosas se tornan un poco más metálicas. Ambos temas comienzan con voces de soldados, en lo que se va transformando en una tendencia que se repite en las canciones posteriores.
“If I Were King” es, a mi parecer, el mejor tema de la placa, con una onda que nos transporta, por unos minutos al menos, al QUEENSRYCHE ochentero (sin jamás poder compararlo a cortes de placas como The Warning o Operation:Mindcrime). Especialmente loable es el trabajo de Michael Wilton en este tema, ya que se manda unos solos extraordinarios.
Para terminar, “Man Down!”, “Remember Me”, “Home Again” y “The Voice” nos presentan una sucesión de temas en una onda mid-tempo también, con varias melodías memorables y buenos pasajes instrumentales. También hace su debut, en “Home Again”, la hija de Geoff Tate, Miranda, quien hace un dueto vocal en este corte, aunque sus capacidades vocales se muestran bastante limitadas.
El escuchar esta placa las primeras veces es un trabajo arduo, ya que requiere tiempo para digerir todos los elementos que la componen. En ese sentido ayuda mucho el ir leyendo las letras para sumergirnos en el mundo bélico que Queensrÿche nos plantea en este American Soldier.
La banda suena excelente, Geoff Tate se manda una performance inspiradísima (al igual que las guitarras de Wilton) y la base rítmica de Scott Rockenfield y Eddie Jackson, como siempre, merece elogios. La música en sí presenta pasajes muy interesantes, otros no tanto y algunos que se hacen monótonos y excesivamente arrastrados, especialmente en las partes donde escuchamos a los soldados.
Dar el veredicto final es complejo. Si el review lo hubiese hecho después de las primeras dos oídas, diría que es una basura de disco. Pero QUEENSRYCHE siempre ha sido una banda compleja, de muchos matices, y ellos aparecen a medida que escuchas la placa. Ahora que la he oído en varias ocasiones, puedo decir que el disco es, a lo menos, interesante, y en muchos pasajes se alcanzan peaks realmente notables.
Sé que son opiniones encontradas, y casi extremas las que aparecen con el tiempo que lleves oyendo el CD, pero para decidir cuál de ellas gana la guerra, debes agarrar la placa y formar parte del bando que te plazca.
Este American Soldier da espacio para todo, al igual que la guerra. Amor y odio, vida y muerte. En fin, el interminable juego de “la guerra y la paz”, como diría Tolstoi.
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