ARCKANUM vuelve nuevamente a la carga con ésta placa – que como ya habrán podido apreciar – tiene un nombre rarísimo e indescriptible. El caracter Þ se repite once veces ya que el disco consta de once pistas y cada canción empieza con dicha letra. Como dato anexo, Þ es una letra de los alfabetos anglosajón e islandés. También se usó en Escandinavia en la Edad Media, pero luego fue sustituido por la th. Su nombre es thorn o Þorn (/θoɾn/) y deriva de una runa llamada thorn (“espina”) en anglosajón y thurs (“gigante”) en Escandinavia (Wikipedia es mi copiloto!).
Volviendo al disco, ÞÞÞÞÞÞÞÞÞÞÞ transporta inmediatamente a una atmósfera fría, oscura y cruda. Sin mayores armas que riffs simples pero a la vena, la melodía necesaria puesta en el lugar y en el momento indicados y listo. Una fórmula simple que en ésta ocasión trajo un resultado que se creía olvidado en la realidad actual del género. ÞÞÞÞÞÞÞÞÞÞÞ constituye una experiencia musical inusitada en éste tipo de Black Metal: existen canciones hechas y derechas e intervenciones instrumentales que intuitivamente el oyente puede asumir como complemento para un concepto más profundo. Es decir, todo lo que se escucha en el disco tiene sentido, independiente si se trata de alguna introducción, alguna sección atmosférica o algún riff que se repita hacia el infinito.
ARCKANUM a pesar de profesar explícitamente en sus placas anteriores la filosofía del caos-gnóstico (enseñanza muy transmitida dentro de la Misanthropic Luciferian Order, una orden escandinava a la cual también pertenecía el difunto Jon Nödtveidt, de los siempre recordados DISSECTION), en ÞÞÞÞÞÞÞÞÞÞÞ persiguen el mismo objetivo pero desde otra perspectiva: regresar con el soundtrack invernal de la muerte de los mundos, una invocación a la ira desde el mundo del hielo. Un homenaje al viejo gigante nórdico Þjazi, cuya ira deriva en inviernos tan devastadores que exterminan todo tipo de vida dando inicio al Ragnarok. Dicho sentimiento se transmite claramente en ésta nueva placa, que evoca al caos destruyendo un mundo para crear otro, a la usanza vikinga y utilizando el invierno como su principal escenario.
El epílogo es claro: ÞÞÞÞÞÞÞÞÞÞÞ es una obra maestra de principio a fin capaz de transportar al oyente a sus pasajes propuestos lleno de paganismo, a su vez tenebroso y frío. Absolutamente recomendable.
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