Hace rato que una banda de Death metal no me sorprende tanto como lo ha hecho VENGEFUL. Con 2 EP a su haber, y ahora presentando su 2do LP, este cuarteto canadiense vuelve a la carga destrozando sistemas auditivos. Un Death metal bruto, fresco, enérgico y completamente a la vena es propuesto en su nueva obra titulada The Omnipresent Curse. Lo interesante es que a pesar de ser un material carnaza y crudo, mantiene una atmósfera densa que de seguro moverá varias chascas.
Para hacerse una idea de lo que hay acá que poner como influencias directas a GORGUTS, MORBID ANGEL, ORIGIN, NILE, IMMOLATION por decir algunos ejemplos. O sea la brutalidad, los riffs a granel y los blast beats son imprescindibles aquí. Por otra parte no crean que la banda se basa en solo eso, sino que además tiene momentos en que repiten varias veces las secuencias, creando una especie de atmósfera bastante hipnótica y rayada. Además entre los temas también hay ciertos riffs disonantes que descolocan un poco al oyente y lo llevan a un interesante y perturbador caos.
El increíble poder y potencia de VENGEFUL se basa principalmente en las guitarras y en la batería. Instrumentos que fueron grabados y mezclados de excelente manera, siendo pilares fundamentales gracias el pulcro trabajo por parte de los músicos como por el sonidista. En materia vocal, la gruesa y pastosa voz de Marc-André Grenier es capaz de sobreponerse con presencia y prestancia ante la masa de notas y ritmos, interpretando desde profundos graves hasta gritos desesperados.
Uno de los pocos contra que pude percibir es la falta de solos de guitarra. Creo que uno que otro solo hubiese llenado tal vez algunos espacios que pedían a gritos uno. Sin embargo no es un GRAN factor, pero según mi punto de vista eché de menos eso. Aparte de lo mencionado, creo que el disco es genial y me alegro el haberme encontrado con esta desconocida agrupación. Sin ser una banda ultra conocida y con extenso currículum, me atrevería a posicionarla como uno de los discos del año del género Death metal.
|