He escuchado miles de grupos de los famosos "one man band", que a pesar de algunas ser íconos de sus respectivos géneros, no suenan como quizás deberían: con una calidad inexpugnable o más simplemente, bien. Por ejemplo, de inmediato se me viene a la cabeza BURZUM o BATHORY, que siendo más el caso de la primera, la calidad musical que entregan no es de las mejores. Sin embargo, hace poco me encontré con WEEPING BIRTH y su segundo disco de estudio llamado Anosognosic Industry Of The I, que me voló los sesos, más allá de la instrumetalización y del vozarrón que se despacha el suizo Vladimir Cochet, por la calidad musical que tiene placa (en contraposición a lo que mensionaba antes), es decir, no tiene cosa alguna que envidiarle a cualquier disco de cualquier banda de 3 o más personas. Realmente notable.
Anosognosic Industry Of The I está conformado por 13 temas de una vena muy blacker, en el sentido de la atmosferización que logra Cochet con su destacable sintetizador, además de una inyección de Death Metal casi industrializado (dificil de captar el termino, pero a modo personal, lo uso para definir ese Death Metal europeo del 2000, algo así como plástico). Ahora, más que hablar de la calidad y la genial estructura de la música, no hay, más que mensionar algunos temones como la trilogía de corta duración, en comparación a la mayoría: "Then the moon came", "Hurle à la mort" y "Totalitarian grievance". Sin embargo un aspecto destacable es la orientanción temática de la placa, que a parte de lo típico de la escena (anti cristianismo, muerte, etc) , toma el tema del vampirismo, pero de una forma bien innovadora, explicandome, la temática no cambia, si no la forma de expresarla, es decir, no es como gótico ni intentos de Black Metal, es una rafaga de violencia y odio, con blast beats y riffs traídos por el pate' cabra.
En fin, Anosognosic Industry Of The I no viene a cambiar nada ni a ganar premios, pero es notable lo que hace Vladimir Cochet solo, es decir, como decía antes, nunca había escuchado una producción tan bien hecha, música tan bien tocada y voces tan brutales que vengan de la misma persona que toca los demás instrumentos, de verdad, y a consciencia, es un discazo, además que es chacal y patea craneos.
|