En un estilo en el que hoy cuesta rescatar nuevos trabajos, los que mayoritariamente vienen de las mismas bandas de siempre, encontrar un disco de nivel, de una banda medianamente desconocida es absolutamente reconfortante. El heavy power metal sigue viviendo de los recuerdos de su época dorada de fines de los 90 y muchos que ayer los siguieron con fervor, hoy se han cambiado de bando, incluso renegando de aquella época.
En ese contexto, aún existen bandas que no se dan por vencidas y que apelando a recetas conocidas, son capaces de obtener un resultado demoledor. Entre éstas están los suecos de DARK ILLUSION, que a pesar de tener signado su inicio en 1982, no es sino hasta 2005 que lanzan su primer larga duración, “Beyond the Shadows”, siendo este “Where Eagles Fly” su segundo disco.
Y qué nos encontramos en esta placa?: puro poder, es de los discos más energéticos, dinámicos y pegajosos dentro del estilo en el último tiempo. Una fórmula que rescata lo mejor de bandas como RIOT y que me recuerda en muchos momentos a lo que hizo HAMMERFALL en sus buenos tiempos y a lo que hace DREAM EVIL. La velocidad tan bien llevada de temas como “Dark Journey” es demoledora. Es un disco tremendamente sencillo, como la guitarra de inicio de “Land of Street Survivor”. Acá no hay demasiado brillo estilístico. La excelente voz de Tomas Vikström calza preciso. Melódica cuando es necesaria, ruda si se lo requiere. No es de las mejores voces del circuito, pero el sueco, con pasado en CANDLEMASS, cumple con honores y hace que los temas descansen en un muy buen registro. Además que los temas están hechos para que las melodías vocales se luzcan, la ganchera “Pay the Price” y la monumental “Running Out Of Time” son una muestra de aquello.
Es un disco preciso y que pasa rapidito. Diez temas, tres cuartos de hora, con un Thomas Hultqvist que muestra sus dotes virtuosas en las seis cuerdas cuando se le es requerido, sin tanto artificio, pero con mucho detalle bien cuidado y la base entre Pontus Egberg y Johan Kulberg por momentos es demoledora.
Qué más por decir, una sorpresa como hace tiempo no me encontraba en un disco del estilo. Fresco, bien compuesto y con temas que cuesta que salgan de tu inconsciente, donde es difícil encontrar un punto bajo. Estoy seguro que si este disco y esta banda hubiese despegado hace diez años, hoy tendrían otro derrotero. Pero nunca es tarde para escuchar un gran disco. El mazazo en la cabeza aún logra marear.
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