Kingdom Of Evil es el primer disco de ANGELS OF BABYLON, banda liderada por el baterista Kenny Earl “Rhino” Edwards, conocido por su paso por MANOWAR y que incluye en sus líneas al flamante bajista de MEGADETH, Dave Ellefson, Ethan Brosch en guitarras y a David Fefolt en las voces. El sonido de la banda no se asemeja en nada a MEGADETH o MANOWAR , sino que es un heavy metal melódico adornado con algunos pequeños “toques sinfónicos” proporcionados por unos teclados que ayudan a darle una atmosfera especial a los temas, mas sin caer en los excesos de otras bandas del género.
El disco abre de gran manera con “Conspiracy Theory”, que presenta el concepto que será la tónica en gran parte de los temas del disco, las teorías conspirativas, predicciones y escenarios fatalistas. Musicalmente sorprende de muy grata manera el desempeño de David Fefolt quien con una tremenda voz se luce en esta apertura. De inmediato viene “Apocalypse 2012” con un ritmo un poco más lento que la canción anterior con un coro bastante repetitivo, donde destaca principalmente la guitarra de Brosch para rescatar al tema de la monotonía. Casi en la misma línea le sigue “Night Magic” que con una velocidad un poco mayor y cayendo nuevamente en la repetición en el coro logra aún así un mejor resultado gracias nuevamente a la voz de Fefolt, la atmosfera que crean los teclados y el exquisito solo de Brosch. Más melódico es el acercamiento de “Tear Out My Heart”, otro tema “midtempo” bastante sencillo, pero no por eso menos efectivo. Un muy buen corte en el que una vez más Fefolt se roba la película, su voz me recuerda sobremanera a vocalistas como Jorn Lande o David Coverdale.
A continuación viene la más pesada, pero no por eso menos melódica “Oh How the Mighty Have Fallen”, una canción en la que resalta especialmente su puente y coro acompañados de unos teclados elegantes que ayudan a darle una gran emotividad, excelente canción. “Tarot” es un corte bastante “sabbathico” simple y efectivo, aunque no tiene nada de especial por lo que logra sobresalir. En estos momentos y habiendo transcurrido más de la mitad de los temas que componen este debut, no hemos dado cuenta ya de la principal falencia que tiene este “Reino del Mal”, manifestado por la poca variedad que nos entregan sus canciones sobre todo en cuanto a su estructura. Lo que viene, si bien no pretende inyectarle diversidad a este trabajo si le trae frescura, se trata “Kingdom Of Evil” que comienza con una bella introducción a cargo de una guitarra española que se ve interrumpida por un gran riff adornado por unos teclados que en este caso particular juegan un rol un poco más importantes que en temas anteriores, haciéndose presente a lo largo de toda la canción aportando mucho dramatismo que termina por entregarnos uno de las mejores pistas del álbum.
“The Remnant” es una pequeña pieza instrumental muy agradable y que funciona como un interludio al penúltimo tema llamado “Angels Of Babylon” que presenta un sonido moderno donde resaltan nuevamente la voz de Fefolt y los solos de Brosch, no es una mala canción, pero tampoco es nada del otro mundo. Ya para terminar se presenta “Second Coming”, que es el corte de mayor duración del disco extendiéndose por un poco más de siete minutos, con un ritmo calmado y épico que comienza muy bien y es seguida de un correcto solo en su sección media, pero que no alcanza a llegar a la grandeza pues se desvanece de manera abrupta a un minuto y medio del final para ser reemplazada por un teclado que sirve de una especie de “Outro” para la producción.
Sucede algo extraño con este larga duración, ya que comienza de muy buena manera, sin embargo se va diluyendo en gran medida por lo repetitivo de la fórmula usada en casi todos los temas, se trata de un disco que tiene un muy buen sonido y algunas canciones de gran factura, pero viéndolo como un todo no cumple con sobresalir por encima de la media. Por otro lado llama la atención que siendo Rhino y Ellefson los nombres conocidos de esta banda, quienes se roban la película completamente con su desempeño y calidad son Ethan Brosch y David Fefolt, en especial este último con la tremenda voz que posee y que sin duda colaboran para hacer de este álbum algo digno de revisar.
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