Pónganse la mano en el corazón. ¿Qué hacen ustedes frente a una celebración importante?. Lo más probable es que me digan: “tomar hasta quedar raja”, no va a faltar un mentiroso que diga: “reflexionar” o “comenzar a tomar la vida con seriedad”. Es exactamente eso mismo lo que hace HELLOWEEN en este “Unarmed – 25th Anniversary”. Tomarse su propia carrera un poco a la ligera, experimentar, tirar la talla y hacer un par de geniales cosas serias.
¿De qué manera? Tomando un puñado de clásicos y otros no tan clásicos (qué diablos hace un tema como “Falling to Pieces”, que ni siquiera es destacado dentro del propio “Gambling With The Devil”) y dándoles un tratamiento distinto al que tenían, con la voz de Andi Deris, los que fueron concebidos para Kiske. Hubiese sido súper fácil hacerlos más rápidos, más brutales, más como la gente quiere escucharlos. Hacer una especie de “Root of All Evil” de ARCH ENEMY (aunque el resultado de esta placa es paupérrimo). Pero no, la idea de la calabaza durante sus 25 años es transgredir ciertos códigos y destruir ciertos dogmas. Lo hicieron con Hansen en la época de “Future World” o “Dr. Stein”, dos temas donde la ironía y el chiste priman. Lo hicieron con el experimental “Chameleon” (cómo olvidar “Crazy Cat”) y con Deris también tienen lo suyo, como la exquisita “Mrs. God”.
Pero, a pesar de que sus últimos discos estaban bastante bien construidos, con momentos francamente geniales, se estaban tornando un tanto predecibles y la dupla Weikath-Deris vuelve a esa tomadura de pelo impredecible, tan propia de los alemanes, lanzándonos un disco que a las pieles sensibles y a las viudas de la época Hansen-Kiske (sí, después de 15 años aún existen) claramente les dará urticaria y lo desecharán con las primeras notas del saxo en “Dr. Stein”.
Porque sí, si la versión de Dr. Stein del Keeper 2 ya era un poco sardónica, ésta es realmente una joda (busquen el video en youtube). Con saxos, coros casi de casino de los años 30 y un Deris que en este papel de bufón calza perfecto. Ah! y una advertencia. Olvídense de las guitarras con peso y distorsión. En este disco NO EXISTEN, los temas están tratados de dos maneras, o casi completamente acústicos, o con la compañía de la Orquesta Filarmónica de Praga. Pero no nos adelantemos. Respecto a los que tienen base acústica, “Future World” sigue más o menos en la senda de “Dr. Stein”, con el añadido de percusiones, en vez de saxo. Es, a pesar del formato, un buen experimento que mantiene el espíritu de la original.
Pero en este ítem acústico irónico hay momentos fallidos. “I Want Out” con un coro de niños es completamente innecesaria, lo que contrasta con una “Perfect Gentleman”, que también respeta el canon original, destacándose.
HELLOWEEN, en la construcción acústica de los temas, también tiene tiempo para las baladas. Y también con resultados disímiles. Las que están originalmente concebidas como baladas funcionan de modo perfecto. En “If I Could Fly” se atreven a experimentar más allá con cosas que rozan lo blusero, con un gran trabajo en las guitarras y un piano que se come el tema. Y las que no están concebidas de esa forma, son dispares. “Where the Rain Grows” suena bastante bien, elegante, reposada; “A Tale That Wasn’t Right” ya es casi marca de la casa, los alemanes la han estado tocando estos años y Deris se siente muy bien con este tema, lo que se trasunta en el resultado en el disco. En cambio “Eagle Fly Free” no funciona por ninguna parte y sí le cabe el apelativo de asesinato. Insulsa, sin fuerza, sin peso, sin feeling. Un clásico realmente mal utilizado.
Y donde HELLOWEEN se pone el frac, es con una serie de temas en los que, como se señaló anteriormente, se hacen acompañar por la Orquesta Filarmónica de Praga y son éstos, sin lugar a dudas, los momentos más destacados del disco. Lo que hacen con la trilogía de temas basados en el “Guardián de las siete llaves” es ya una obra maestra por sí sola. Los arreglos de “Keeper of the 7 Keys”, “Halloween” y “The King of 1000 Years” y la mezcla entre ellos resulta perfecta. Es un gran movimiento de 17 minutos que no sólo no cansa, sino que por momentos emociona.
En resumen, como se dijo anteriormente, esto no es barómetro de “hacia dónde va HELLOWEEN”, sino que es una manera de experimentar sin tener que crear, lo que provoca un cierto blindaje ante las críticas. Los de la calabaza son una banda que a estas alturas no tienen demasiado que demostrar y pueden darse estos pequeños lujos. No es más que experimentación, algo para escuchar, para comentar, incluso para putear…, pero no para tomárselo demasiado en serio.
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