No hay con qué darle a BLAZE. El tipo cada dos años se encarga de refregarnos en la cara que está más vivo que nunca. Si con su anterior trabajo, “The Man Who Would Not Die” había demostrado que a pesar de los graves problemas por los que atravesó, no iba a bajar los brazos, con este disco, el quinto en su carrera solitaria post IRON MAIDEN, simplemente te pega combo tras combo.
Está claro que con sus limitaciones vocales (el tipo no tiene ni un gran timbre ni un gran rango vocal) lo que debe imprimirle a cada tema es peso, rabia y emoción. Y lo consigue. Desde la inicial “Watching the Night Sky” que es un comienzo a puro heavy metal, sencillo y con un gran soporte por parte de su banda. Abundan los dobles bombos a cargo de Lawrence Patterson, grandes armonías en las guitarras de Jay Walsh y Nicolás Bermúdez.
Si el inicio es bastante demoledor, hay momentos en la placa que rozan lo brutal. Partiendo por una agresiva “Madness and Sorrow”, quizás la más rápida del disco y pasando por la no menos poderosa “Faceless”. Es que BLAZE en su carrera como solista se ha encargado de hacer buenos temas. Es más, no recuerdo un disco malo de los cinco que ha lanzado desde que salió de IRON MAIDEN.
Pero no se queda solamente en las construcciones musicales simples y directas. BLAZE también explora sonidos más modernos, como en “1633” y apela a los cambios y quiebres en pasajes de una muy compleja y bien lograda “God of Speed”. Y también cómo no, a una dosis de nostalgia y melancolía que eriza los pelos. El cuarteto final de temas no se conciben sino como uno solo en diferentes partes, que relatan los difíciles momentos que ha debido sortear Blaze previos al lanzamiento de este disco. La acústica “Sorrounded by Darkness” parte esta tetralogía que culmina en la emotiva “Comfortable in Darkness”, las que ponen emotividad en un disco redondo.
BLAZE no necesita apelar a su pasado reciente en IRON MAIDEN, es un plus en su carrera, el que ha sido súper bien administrado. Se ha logrado desmarcar de su paso en la “doncella” (no como Paul DiAnno, que es un remedo de vocalista en una banda tributo a Iron Maiden) realizando cosas concretas: buenos discos, como este “Promise and Terror”, el que no sólo pasa volando, sino que dan ganas de escucharlo más de una vez. Como dije anteriormente, no hay con qué darle a Bayley. No es un virtuoso, es un luchador. Y en la música ambos conceptos son igualmente valorables.
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