La mirada del mundo black metalero underground hace tiempo que trasladó su mirada a Francia. Desde el raw, hasta el avant-garde, pasando por el ortodoxo, experimental o depressive, la escena de este país ha estado sorprendiendo en el último tiempo. Una de las bandas integrantes de este movimiento es NOCTURNAL DEPRESSION, más específicamente, del Depressive/Suicidal.
Su música establece el DSBM como base, pero le agrega matices que los hacen diferenciarse de las bandas comunes y corrientes del estilo, como inclusiones de voces femeninas, así como acercamientos al Doom. Pues bien, luego de dos años de su último álbum, Reflections of a Sad Soul, aparece el nuevo disco denominado The Cult of Negation.
Luego de escuchar algunas veces los temas, uno comienza a darse cuenta de que no hay gran cambio con respecto a su habitual propuesta. Los temas siguen siendo tan sombríos como siempre, aunque sí es fácil percatarse de que la duración promedio de cada tema ha bajado harto (con excepción de un par). Asimismo, los temas son muy monótonos y es fácil aburrirse si es que no se está con la disposición para escucharlo completamente. Esas partes casi épicas que había en discos anteriores, en donde resaltaban la melodía, melancolía e ira de cada parte de sus temas, escasea en este The Cult of Negation.
Así como esa escasez anteriormente mencionada, se echa de menos el Black metal más raw de antaño; los tiempos son muy lentos y parece que faltan ideas en comparación con su anterior placa, en donde temas como Fading Away in the Fog y Her Ghost Haunts These Walls marcaban la pauta. Para no ser injustos, es válido mencionar que parte de estos matices aparecen en Dead Children, el mejor tema del disco, a mi gusto.
Home Asylum también es otro tema en donde aparecen baterías de antaño y riffs atmosféricos rápidos, aunque no por mucho. Ya no predominan como antes. Otro tema a destacar el We’re All Better Off Dead. Todas esas características de sus discos anteriores, o gran parte de ellas, que los hacían destacarse del resto de bandas que pululan por ahí, faltan aquí. La atmósfera creada ya no es la que nos embargaba con profundas sensaciones melancólicas y lúgubres, sino más bien un ambiente de monotonía.
Así, luego de escuchar este nuevo álbum, surgen críticas más negativas que positivas. La banda ícono del DSBM nos entregó un trabajo que, si bien no se aleja de lo que hace siempre, carece de las herramientas necesarias para hacer de este disco una obra de culto. No es un mal material, pero está lejos de igualar lo que hace ya varios años se hizo con Nostalgia, álbum insigne de la banda. A mi parecer, en deuda.
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