Hace más o menos 10 años que Ives Gullé (vocalista de Garden Bitch) tenía en mente este gran proyecto. Bastante complejo fue el proceso de composición y no es para menos. Hacer que cada canción cumpla su objetivo y que sea coherente con la historia no es fácil, menos cuando no hay un narrador, sino que son los propios personajes que dialogan, como en una obra dramática y que si a eso le sumamos un par de melodías, resulta algo parecido a ese viejo género italiano, la ópera. Y es que precisamente eso tenía pensado hacer Ives Gullé, una ópera rock (para mí, más ópera metal) que hablara de una parte de historia de Chile, centrado en el personaje Manuel Rodríguez y su lucha por la libertad.
Qué agradable es escuchar canciones con una letra coherente y más aún lo es, cuando esas canciones van acompañadas de grandes melodías rockeras y metaleras. Húsar tiene esta característica, musicalmente fijándose en los más mínimos detalles que refuerzan la historia y cada situación.
La composición de Ives Gullé, el aporte de grandes músicos de la escena metalera nacional, ya sea de forma permanente o algunos de invitados como Gabriel Hidalgo y Alejandro Silva, los meticulosos arreglos musicales y vocales de Jaime Salva y Nicolas Arce más su producción, hacen de este álbum, uno de los mejores de nuestro país y que nada tiene que envidiar a los de aquellas bandas internacionales que tanto gustan en Chile.
Y vamos con la historia.
El 1º de octubre de 1814, el ejército chileno al mando de O’Higgins y Carrera es derrotado por las fuerzas realistas en la batalla de Rancagua, permitiendo así el avance de estos últimos a Santiago. De esta forma, el poder queda en manos de Mariano Osorio y Casimiro Marcó del Pont. Y es que el nombre de la primera canción del disco “Retirada” no podía ser más acertado para representar esta situación, puesto que las fuerzas patriotas cruzan la cordillera y se refugian en Mendoza. El soplo del viento, la agradable guitarra acústica y el pandero nos dan una sensación de tranquilidad que no es nada más que la calma antes de la tormenta, puesto que pasado medio minuto, comienzan a escucharse los gritos de la batalla con los arreglos orquestales de Nicolás Arce que, como la introducción a una gran obra, nos mantiene expectantes a lo pueda ocurrir.
En Mendoza, O’Higgins es muy bien recibido, no corriendo la misma suerte Carrera, quien es exiliado a Buenos Aires por San Martín. Comienza entonces “Condena”, en donde Manuel Rodríguez (Ives Gullé) repasa lo ocurrido con frustración e impotencia al igual que José Miguel Carrera (Rodrigo Galaz, ex Angeluz), quien se muestra enrabiado con la situación, pues ambos sienten que todo el esfuerzo fue hecho en vano. Esto no queda sólo plasmado en la letra, sino que ambos cantantes logran expresar lo que aqueja a sus personajes. Un gran tema acompañado con excelentes coros.
O’Higgins, Rodríguez y San Martín comienzan a planear la rebelión, dando paso a la formación del “Ejército Libertador”, nombre del tercer gran tema del disco. Musicalmente muy potente, logrando reflejar la energía e ímpetu de los personajes. Aparece Bernardo O’Higgins, interpretado por Ricardo Susarte (Polímetro), quien logra transmitir fuerza y seguridad tal y como lo hace Ives Gullé con Rodríguez. Aparece también por primera vez, José de San Martín, interpretado por Víctor Escobar (Alto Voltaje), quien le brinda una interesante y particular agresividad al general argentino. Muy buen corto, algo así como power metal bastante germano.
Casimiro Marcó del Pont y el Gobernador Osorio se enteran del avance de las tropas chilenas y del engaño de Rodríguez, que se infiltró en las tropas realistas para obtener información. Es por eso que el cuarto tema, “Humillación”, demuestra la vergüenza y rabia que sienten los realistas debido, principalmente, a los logros de Rodríguez y Miguel Neira, su amigo. Cabe destacar la participación de América Soto (bajista de Polímetro), que interpreta extraordinariamente a Casimiro Marcó del Pont. ¿Por qué una mujer? Cuenta la historia que el señor tenía fama de afeminado. Igualmente destaca Cristián Farías (Texas Massacre) interpretando a Osorio y se torna muy interesante escucharlos, puesto que ambos logran reflejar sencilla, pero notablemente esa especie de irritación y cólera frente a los avances chilenos. Igual de agradable es escuchar el diálogo entre Rodríguez y Miguel Neira (Jaime Salva - Desvíos), quienes se muestran bastante contentos y confiados en lo que están haciendo. Musicalmente, es un tema más pesado, incluso a ratos, con unos pequeños tintes progresivos y con un atractivo comienzo. Destaca mucho el hecho de que cuando se escuchan las voces de los realistas, se percibe más denso, más potente y sutilmente, cuando canta Rodríguez o Neira, se tiende a hacer algo más melódico. Muy buen tema y muy buen trabajo de Claudio Cordero con su solo de guitarra, Camilo Sepúlveda en bajo y Fran Muñoz en batería.
Rodríguez y Neira alientan al pueblo y cumplen la misión de armar un ejército, mientras los realistas, con rabia, quieren capturar a Rodríguez. Por otro lado, O’Higgins desconfía de Rodríguez y San Martín lo intenta convencer de que es un gran aporte. Todos estos sucesos quedan plasmados en el segundo tema más largo del disco, “Opresión”, con cambios relativamente bruscos de melodías y ritmo, producto de las diferentes situaciones que se muestran. Cabe destacar que estos cambios sorprenden gratamente, al igual que los arreglos corales de Jaime Salva, algo así como el antiguo discantus de la edad media o derechamente contrapunto vocal. Es esto lo que ayuda a reconocer esta canción como una sola, puesto que una vez pasado 3 minutos casi, pareciera ser otro tema, pero luego de 6 minutos y medio, comienzan estos arreglos corales que nos hacen reconocer la canción. Destacan igualmente los arreglos orquestales de Gullé.
El 12 de marzo de 1817, San Martín y Bernardo Monteagudo se reúnen con O’Higgins pidiendo orientación a la Logia de Lautaro, mientras que Rodríguez ve como O’Higgins se escapa de sus ideales. Continúa “Logia”, un tema menos power, más lento y, a mi parecer, algo oscuro, seguramente por la letra y su importancia. Destaca principalmente en voces, en especial Bernardo Monteagudo interpretado por Jaime Contreras (SteelRage), quien cambia su forma habitual de cantar dándole más ímpetu a su personaje. En general es un tema que no destaca mucho en comparación con los demás. Es importante mencionar que comienza a aparecer la dupla O’Higgins - Monteagudo, que más adelante sorprenderán.
El último tema del primer acto, “Héroe” refleja los sentimientos de Rodríguez, Carrera, Neira apunto de ser fusilado y de Marco del Pont, quien se cuestiona su paso por Chile. Consta de dos partes, la primera llamada Sendero Solitario, que consiste en una cautivante y conmovedora obra de guitarras acústicas por Cristián Banda acompañadas por el constante soplo del viento que crea una atmósfera ideal para lo que se viene después. Comienza la segunda parte, ¿Mártir? ¿Leyenda?, con una letra emocionante, en donde los personajes realmente logran demostrar de una manera escalofriante lo que sienten, especialmente Rodríguez, además la música va muy bien con el correr de las voces. A mi juicio, uno de los temas más notables y exquisitos del disco.
Comienza luego el segundo acto con “Guerra”, un tema que sorprende al escucharlo por primera vez. Es una poco vista, pero buenísima combinación. Algo de death metal, coros melódicos y un juego de voces múltiples que la hacen única. Y es que habla de la Batalla de Cancha Rayada y del dios de la guerra y la destrucción, Wekufe, que se apodera de la mente de O’Higgins, representado por Rodrigo “Pera” Cuadra (Dorso). Qué mejor que una voz gutural para este sombrío personaje que nos habla de tripas, entrañas y cerebros aplastados. Rico tema, una grata sorpresa. Buen solo de teclado de Nicolás Quinteros.
Rodríguez asume el cargo del Director Supremo por petición popular, nacen los Húsares de la Muerte y O’Higgins pone al tanto a Monteagudo. Son los temas que trata “Por Mi Patria”, bastante más rockera, destacándose por la presencia del teclado de Hugo Bistolfi (ex Rata Blanca). Jaime Contreras y Ricardo Susarte hacen lo suyo en voces.
En abril de 1818, Rodríguez habla con Benavente, un amigo, y se prepara para la batalla. O’Higgins le prohíbe participar, ordena disolver a los Húsares de la Muerte y encarcela a Rodríguez. Todo lo anterior presente en “Libertad”, bastante melódico, simple, con un gran coro, bastante contagioso. Aparece Manuel Benavente (Rodrigo Varela - Maze), que hace un muy buen trabajo. Es una gran canción, con un aire a algunos temas de Edguy como "Holy Water", sobre todo por el sonido de los coros.
Algo similar ocurre con “Lamentos”, el single, con excelentes voces (como ya es costumbre en el disco), buenos coros, gratos cambios, melódico y potente a la vez. Es un gran tema, que queda en el oído fácilmente. Aquí Rodríguez repasa en su celda toda su aventura, Benavente lo visita, mientras que O’Higgins reflexiona y Monteagudo lo aconseja.
Al escuchar por primera vez el disco hasta este punto, uno ya está bastante satisfecho con el trabajo logrado, pero sorprende cuando el próximo corte no es un buen tema, sino que una obra maestra, casi impensable. “La Muerte”, un tema de 14 minutos y 2 segundos de duración y que consta de cinco partes. La primera, Plegaria, que se interrumpe abruptamente para dar paso a Vida o Muerte, iniciada por Jaime Contreras que junto a Ricardo Susarte (interesante dupla) realmente se lucen, estremece e impresiona escucharlos. En esta parte, O’Higgins y el manipulador de Monteagudo comienzan a tramar lo que harán con Rodríguez. Se da paso a Juicio, nombre de la tercera parte, en donde La Logia Lautariana decide la suerte de Rodríguez, dejándole la responsabilidad a O’Higgins. Rodríguez es informado que será desterrado y se enfrenta al General terminando en un tenso y fuerte momento. Luego sigue Camino a Til - Til, la IV parte, que no hace más que demostrar el dolor y consternación de Rodríguez, que Ives Gullé logra reflejar a la perfección, tanto vocal como musicalmente. Además la melodía es ya conocida (del tema Héroe), por lo que uno la distingue y se centra más en las variaciones, notando la angustia y desesperación. En cuanto a la historia, ya todos deberían saber el final, es bastante obvio. Para terminar, qué mejor que un Requiem arrollador que se extingue con los arreglos corales de Jaime Salva y Nicolás Arce. Sin duda, un tremendo tema, notable.
Nada más que felicitar a los que forman parte de este disco por el enorme trabajo, por la gran producción y esfuerzo que hay detrás y orgullosa de que en nuestro país haya un grupo de personas que realicen cosas como tal.
Ahora sólo esperar que este trabajo se logre montar como un gran musical. Por mientras, les recomiendo que escuchen el disco, que lo compren, pues vale mucho más que un par de lucas.
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