Qué se puede esperar de este nuevo disco de STRATOVARIUS, segundo ya después del quiebre con Timo Tolkki. Creo que lo más importante es intentar desmarcarse de la manera en que Tolkki componía. Es claro que la banda tiene que mantener una esencia, por algo aún conservan el nombre y el fan de los finlandeses cuando escucha material de la banda tiene más o menos claro lo que quiere escuchar. Ya con un segundo disco con esta formación es posible vislumbrar hacia dónde va lo que Kotipelto (el nuevo jefe) y compañía proponen, el correcto “Polaris” hizo las veces de una necesaria transición y es hoy con este “Elysium” el momento para comenzar a deslizar ideas respecto al presente y futuro de la banda.
Y creo que lo han hecho de una manera inteligente. Ya desde el muy buen “Darkest Hours”, se aprecia una banda un poco más profunda al momento de componer. Si bien es un tema escrito en onda “single”, bien oreja, tiene elementos que le dan un poco más de peso. Las guitarras un tanto densas al comienzo del tema le dan una gran onda.
Matias Kuopainen ha tomado un saludable protagonismo, lo que en temas como “Under Flaming Skies” le imprime una impronta distinta al sonido de la banda, con esos sonidos arábigos del principio del tema. Es súper necesario que en una banda donde el guitarrista hacía todo, que su reemplazo tenga las agallas para destacar musicalmente e intentar dar vuelta esa página. Y Kuopainen lo hace.
Ahora, de todos modos STRATOVARIUS sigue siendo STRATOVARIUS con sus virtudes y sus defectos, como por ejemplo el fallido inicio de una “Infernal Maze” que agarra vuelo cuando agarra velocidad, transformando algo que prometía bostezos en un muy buen tema de directo heavy metal. Hay algo que llama la atención en este disco: las melodías vocales están bastante bien logradas. Kotipelto logra darle más sentido a su voz, creo que el gran déficit de su “Polaris” fue la pobreza de las melodías vocales. En ese sentido gran parte de los temas de este “Elysium” están mejor construidos, tanto vocal como instrumentalmente.
Si hay algo en lo que personalmente creo que STRATOVARIUS fallaba, salvo con contadísimas excepciones era en los temas donde sacaba el pie del acelerador. Y este disco no es la excepción. “Fairness Justified” trata de emular, sin éxito, temas como “Babylon”, que no han sido tan destacables a lo largo de la carrera de los finlandeses. Quizás si el tema hubiese sido menos pretencioso hubiera por lo menos llegado más, cosa que es lo que se intenta con estos temas más lentos. Y eso hace que un tema como “The Game Never Ends” se pierda. Es un tema de la “Factoría Stratovarius”, muy en la onda de “Paradise”, pero que no logra enganchar de ninguna manera. Siento que cuando la banda toma algo de riesgos compositivos, cuando imprime algo de peso a su propuesta, cuando se desmarca de la composición facilista, destaca un poco más. Por ejemplo, “Lifetime in a Moment” tiene lo que “Fairness Justified” no tenía: onda, a pesar de ser un tema más reposado. Muy buen trabajo de Porra en el bajo y un Johansson que, por momentos se siente perdido, acá asoma en majestad. Personalmente y extrañamente lo mejor del disco.
En un momento reposado, “Move the Mountain” se siente algo demás, si ya un tema de 6 minutos, bastante lento, con harta atmósfera funcionaba, otro tema lento más aburre y hace que no cumpla su rol dentro del disco. “Event Horizon” nos vuelve a la velocidad propia de todas las etapas de los finlandeses. Un tema que puede sonar a típico, pero que en cada disco de STRATOVARIUS es necesario. Muy simple, muy directo, con un Jörg Michael pletórico, con un excelente juego entre Johansson y Kuopainen. Otra de las grandes canciones del disco.
El disco pudo haber terminado acá. Fácilmente. Pero la banda quiso darse un lujo. Con una “Elysium” que dura la friolera de 18 minutos y que como todo tema de esa extensión pasa por múltiplicidad de atmósferas, de ritmos, pero que se siente forzada, es como “ya, demostremos que somos secos, hagamos un tema largo de hartas partes”. Pero que a los 7 u 8 minutos uno quiere que termine, un tema que no despega y que en vez de sumar a un resultado final, no aporta demasiado. Con poco para destacar en 18 largos minutos (quizás ese interludio algo más oscuro en el minuto 6 transforma a un tema que pudo ser genial, en algo completamente prescindible.
Ahora bien, creo que el resultado del disco es positivo. En la suma el disco cumple y va un paso más allá a lo que STRATOVARIUS venía haciendo. Lograron algo que debieron haber logrado hace años: superar vallas. Está claro, la última etapa con Tolkki había sido malísima y el disco anterior no pasaba de correcto, así que la vara no estaba muy alta y con este disco el quinteto sin la flor de liz la superó fácilmente. No sé si esta placa entre en algún momento dentro de lo más granado de la discografía de los finlandeses, pero sirve para demostrar que están vivos y que tienen cuerda para rato, que es lo necesario hoy en la carrera de STRATOVARIUS.
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