Si bien el debut de los nacionales de Fireland recién se encuentra disponible desde hace unos meses, la historia detrás de este proyecto se arrastra unos cuantos años hacia el pasado, corría el 2006 Rafael Castillo decidió darle vida a la banda y poner en movimiento sus intenciones de grabar los temas que tenía escritos hace bastante tiempo.
Quizás este hecho explique un poco el estilo que la primera placa de Fireland “God N’ Evil” nos presenta, ya que lo que se puede oír a lo largo de sus 11 temas es un Power Metal puro, ese mismo que estuvo tan en boga a finales de la década del ’90 y principios del nuevo milenio. Está claro que los chicos de Fireland no intentan romper ningún molde con su propuesta, sino que simplemente pretenden brindarnos un buen disco de metal melódico.
Sobre un estilo que tuvo un auge y declive se podría estar discutiendo por semanas y meses, pero más allá de la opinión que cada uno pueda tener existe consenso acerca de aquellas pocas agrupaciones que sí lograron trascender y son precisamente bandas como Gamma Ray, Helloween, Stratovarius, Edguy, entre otras las que influencian en casi su totalidad esta placa. La inspiración se asoma sin disimulos pero sin caer en los calcos, lo que es sin duda un logro considerando que el muchas veces vapuleado Power Metal sufrió aún durante su apogeo de una avalancha de clones sin identidad.
Musicalmente, lo que esta agrupación nos ofrece, tal como ya señalé, es un Power Metal directo y sin muchas pretensiones, pero es necesario destacar la pulcritud con que están ejecutados cada uno de los temas presentes en el disco, la voz de Rafael Castillo calza muy bien con la música, con un timbre que a momentos recuerda un poco a Tobias Sammet, pero lo que me sorprendió realmente es lo bien pronunciado del inglés, algo no muy común en las producciones locales. El resto de la banda cumple de manera correcta aunque sin sobresalir por su virtuosismo. Todo el conjunto se ve además favorecido por una producción verdaderamente buena, nítida y a la vez poderosa, lo que añade puntos a la experiencia.
El disco abre con “Ancient Times”, uno de los temas más veloces del disco y que desde ya nos marca el camino respecto de lo que se nos viene. Una buena apertura, mucho riff en la onda Helloween, ideal para aumentar las revoluciones. En esa misma línea llena de velocidad y doble bombos destacan también “Where Is Heaven” y “Here I Am”.
Un poco más calmados, pero aún así con su resto de rapidez tenemos canciones como “Azgaroth”, “Moon Patrol” y “God N’ Evil”. Destaco por sobretodo esta última que sobresale con un coro increíblemente ganchero acompañado por un teclado que ameniza la base rítmica. Hago notar que siendo un estilo que por lo general no tiene problemas en acompañarse de teclados, los muchachos de Fireland apenas se valen de este recurso y siempre de manera muy bien acertada.
Para brindarnos un poco de variedad está la ya casi obligatoria balada “Believe” que sin ser nada del otro mundo es bastante correcta. Y por otro lado tenemos “Turn Off The Light” con un sonido un poco más “americano”, un tanto “sleaze”, que sin embargo no se acopla con el resto del disco, por lo que queda como “flotando“. No siendo un mal tema, es el más bajo de los once, puesto que desconcierta un poco con su monotonía.
Por último me quedaré con resaltar el cierre, que es “Dream”, una canción sencilla y más suave que el resto, pero que a modo de despedida calza perfecto. Siempre es bueno que un disco termine en buen pie, pues ayuda a levantar la opinión general de la grabación y este es un ejemplo de ello.
“God N’ Evil” es un disco extemporáneo, que salió con un desfase de casi diez años. Su sonido evoca al principio de la pasada década y sin ser original ni innovador, no cae en la copia. Los temas son de gran factura para quienes gustamos de este estilo y me queda esa impresión que si hubieran presentado estos temas mucho antes habrían llamado la atención en toda la escena powermetalera, mientras hoy se deben conformar con una escasa difusión. Uno constantemente comenta de aquellas bandas que llegaron tarde a sumarse al “boom” de uno u otro estilo y que no recibieron la atención ni la valoración que se merecían. Fireland parece ser una de estas bandas…esperemos que el tiempo diga lo contrario.
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