Este álbum vio la luz hace más de un año y medio, en febrero de 2010. Pero nunca será tarde para dedicarle algunas palabras al trabajo de una banda de Chile, menos cuando se trata de la cuarta producción en estudio de una agrupación de la importancia y trayectoria de INQUISICIÓN en la escena de este país.
Debieron pasar 6 largos años para que la escuadra de Manolo Schäfler (fundador y guitarrista, además de productor) nos entregara “Opus Dei”, el sucesor de ese gran álbum que es “Metal Genocide” (2004). Válido es apuntar que desde la incorporación de Paulo Domic en la labor vocal y en la elaboración de gran parte de las letras de las nuevas composiciones, el giro estilístico de la banda es más que notorio para los que la veníamos siguiendo desde hace años. “Opus Dei” está claramente orientado al hard rock y a la herencia más tradicional del heavy metal, alejándose del sonido y de los tópicos más oscuros del legendario demo de 1995 y de los inmortales “Steel Vengeance” (1996) y “Black Leather From Hell” (1998), cuando Freddy Alexis era el vocalista (también tenía una muy activa labor en la composición de las letras) y Cristián Maturana se encargaba del bajo (participó en estudio hasta el “Metal Genocide”; en el disco que revisamos ahora, esa labor la cumple el enigmático Thom Frost).
Al tomar como referencia lo señalado, podemos entender este álbum de mejor forma. Si canciones del estilo de “Raiders”, “Up The Metal Hammer!” y “Temple Of The Gods” son el sello del álbum de 2004, en el actual lo son las de la talla de “Believe”, “Kill The Priest” y “Transmutations” muy poderosas y notablemente elegantes, a las que se unen las más festivas “Feast” (antecedida del instrumental “Flames Burnin’ High”) y “Metal Legions” (cuya letra tributa a un montón álbumes clásicos del Metal), al mismo tiempo muy emotivas y que gozan de un estímulo en la participación de voces femeninas (veo en los créditos a Evelyn Leal, Ada Mella, María José Moreno y Andrea Sánchez).
Punto aparte merece la incorporación de canciones cantadas en español. Si la gran “Mensaje Oculto” es la primera inclusión de este tipo a modo de bonus track en “Black Leather From Hell” (en ese entonces, la nueva versión de “Message In Black” del “Steel Vengeance”), toda la parte final del “Metal Genocide” la llenaban trallazos del tamaño de “El Libro del Mal”, “Ley de la Calle” y “Arde el Volcán/Pillán”. Para mi gusto, una decisión acertada, la que en este “Opus Dei” ha variado en intercalar “Sin Dinero” (versión de la original de TUMULTO), “Electroquinesis”, “Miedo” y “Opus Dei” (la versión en español del remarcable corte con el que se da inicio a este álbum, incluida como ‘hidden track’) con los temas cantados en inglés. Ya son parte importante de las presentaciones en directo de la banda, lo que también me parece muy atractivo.
Muy destacables son los detalles que enriquecen tremendamente a la placa. Me refiero a esos pasajes instrumentales tan necesarios para darle un sello especial al disco, como lo son “Holy Mission” “Flying The Bumble V” (excelente el juego de palabras), “K.K.K.” y especialmente “Solar Messiah”. Cualquier discurso es mezquino para describir la calidad y el sentimiento de estos tan excelentemente elaborados cortos. Son esta clase de elementos una de las muchas cosas que me han hecho valorar y respetar infinitamente la propuesta de INQUISICIÓN , siempre sustentada en el trabajo dedicado, muy cuidado, y en el enorme respeto y cariño que reflejan sus composiciones. No descubriremos acá la calidad instrumental de esta agrupación, tan generosa en riffs y solos inolvidables, y en melodías y ritmos que se mantienen a lo largo de los años en la mente de los acérrimos de siempre.
Finalmente, basta con decir que es un álbum muy recomendado para los que les gusta el heavy metal de la escuela más tradicional, en adición a los que valoran las cosas hechas con dedicación, respeto y pasión.
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