Directamente traído desde territorio gringo, llega Ash Borer, perteneciente al movimiento que se denomina Cascadian Black Metal (al cual pertenece otro ilustre como Wolves in the Throne Room). Este movimiento se caracteriza por se ambientalista, de hecho, el nombre Ash Borer hace referencia a un insecto invasor llevado desde Asia a EEUU, lo cual ha provocado muchos daños en el ecosistema. Estas cosas son las que llaman la atención de este tipo de bandas, y no el cole flecha, los pentagramas o el maquillaje panda.
Bueno, la cuestión es que sin meter tanta bulla como sus pares de WITTR, estos músicos han logrado hacer un disco bastante sólido. La música se caracteriza por ser un Black bastante raw, que es matizado por momentos más Post- (como está de moda decirle). Se van en arranques de experimentación atmosférica y logran crear una atmósfera (valga la redundancia) muy envolvente. Tiene uno que otro tinte a Depressive Black, pero no más que eso, su fuerte es lo atmosférico.
Por otro lado, sus temas son bastante largos, de hecho, son solamente tres, pero que juntos llegan casi a los 40 minutos de música. Por ejemplo, My Curse Was Raised In the Darkness Against A Doomsday Silence dura alrededor de 19 minutos. Insisto, este es un disco mucho más raw de lo que puede pensarse. De repente "cae" en secciones lentas y un poco experimentales, pero sin previo aviso viene la ira del blast beat, las guitarras ruidosas y los gritos encarnados.
No mucho más se puede decir de este álbum, que pese a tener sólo tres canciones, logra su cometido. Black atmósferico en su máxima expresión con pizcas de experimentación. Lo bueno es que tiene hartos cambios de ritmo, lo que evita caer en la monotonía que a veces invade el mundillo del Black, y que si bien no proponen nada nuevo, está bien hecho. Para el amante del buen Black metal, aquí tiene una recomendación.
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