El local era un horno, un verdadero sauna. De las quinientas personas más o menos que había en el Rock y Guitarras, no más de la mitad conservaban su polera (ya estilada a estas alturas) en su lugar. Ya había pasado en THE HAUNTED y ahora se repetía en HAIL! El Rock y Guitarras es un muy buen lugar, ameno, con barra y alcohol es más para presenciar un espectáculo casi de manera íntima, pero para un show esperado por muchos y con las entradas completamente vendidas, estaba claro que el calor infernal iba a hacer mella no sólo en los espectadores, sino también en la banda.
Pero así y todo y a pesar de los recortes que hubo en el repertorio, HAIL! nos lanzó en la cara el currículum de cada uno de sus integrantes que, a pesar de que era primera vez que tocaban juntos, lograron una sincronía perfecta. Partiendo por el portento que es Tim “Ripper” Owens, un tipo que lleva el heavy metal en la sangre y que, a pesar de todavía no trascender en una banda hecha especialmente para él, tiene una voz envidiable, un caudal vocal realmente impresionante. Para muchos era una incógnita ver cómo Owens cantaba por ejemplo los temas de SEPULTURA. Pero tanto “Territory” en el inicio del show, como en “Refuse Resist” ya al final de éste, realmente se lució.
Es que estábamos en frente a músicos realmente consagrados. Andreas Kisser (SEPULTURA), Jimmy DeGrasso y Dave Ellefson (ex MEGADETH) completaban la formación que interpretó clásicos imperecederos del heavy metal a nivel mundial. Justo a las 22:00 era “Ace of Spades” de MOTORHEAD la que iniciaba la carnicería. Un mosh instantáneo, que se multiplicó con la ya nombrada “Territory”. El local parecía quemarse en cualquier momento. Era entretenido ver a músicos que han tocado para estadios llenos, pasarlo tan bien en un local con medio millar de personas. A pesar del calor, la banda se mostró siempre afable y con entrega. A modo de ejemplo, Eleffson salió con la “Roja” lo que lo llenó de aplausos. Hablando de Ellefson, “Symphony of Destruction” siguió haciendo saltar a los presentes, completamente demoledora. “Grinder” de la banda en la que Ripper se hizo mundialmente conocido fue la siguiente descarga. Y llegamos al primer combo en el hocico digno de knock out de la noche. “Fucking Hostile” ya sonaba destructiva, con el infierno de Macul ardiendo. Pero cuando fue pegada con “Walk” (¿es necesario decir que ambas son de PANTERA?) se remecieron los cimientos del local. Qué potencia. A estas alturas el público estaba exultante. Grandes músicos tocando grandes piezas del metal. Qué más se podía pedir.
Y seguían los clásicos. “Balls to the Walls” y “Neon Knights” no hicieron más que demostrar que Ripper Owens puede cantar lo que se venga en gana y que la banda tiene un fiato que no se condice con lo poco (y nada) que llevan juntos. Ahí se nota cuando los músicos son de otro planeta. “Wrathchild” con un excelente trabajo de Ellefson nos traía IRON MAIDEN (y su próximo show a la memoria) y la banda se da un pequeño respiro. Estaban exhaustos, sobretodo DeGrasso (estar tocando batería en el pequeño infierno era una tarea no menor). Así que al igual que la banda, el público se hidrató, las cervezas aún se conservaban frías, lo que a esta altura era una necesidad básica. Un poco más de cinco minutos y los cuatro fantásticos volvía a la ex banda de Owens para una excelente versión de “The Green Manalishi” (sí, el tema es de Fleetwood Mac, pero el público –por lo menos el que visitó el Rock y Guitarras el jueves- la conoce por JUDAS PRIEST). “Metal Gods” volvió a remecer el ambiente, aunque ya se notaba el cansancio en la banda en un recinto cuyas paredes transpiraban. Imagínense la escena.
El bajo de Eleffson y una maravillosa versión de “Peace Sells”, con un Owens pletórico, que siembre le puso su sello a los temas, sin intentar imitar a sus intérpretes originales. “Paranoid” de BLACK SABBATH se “coló” entremedio del tema de MEGADETH, cuyo final sonó después del clásico de los ingleses. Otra pausa y el final monstruoso con “Refuse / Resist” de SEPULTURA, que como señalé antes, demostró la versatilidad vocal de el actual vocalista de YNGWIE MALMSTEEN.
Sí, faltaron temas (Wheels of Steel de SAXON, Suicide Solution de OZZY y Whiplash de METALLICA sí sonaron en Valparaíso) pero a la banda no se le podía pedir más. Tocar en ese ambiente ya era complejo y lo sortearon con una entrega y un profesionalismo envidiables. Los que estuvimos ahí realmente lo pasamos muy bien, disfrutando clásicos inolvidables con cuatro monstruos del metal. DeGrasso, Ellefson, Kisser y Owens nos regalaron 80 minutos de historia y de heavy metal. No era más lo que se esperaba y fue muchísimo lo que nos entregó. Para muchos, entre los cuales me incluyo, el resfrío y la afonía valen absolutamente la pena.
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