Luego del exitoso y aclamado paso de los australianos DESTROYER 666 en tierras chilenas, el local Rock y Guitarras se preparaba de nuevo para recibir otro choque infernal a cargo de los austriacos BELPHEGOR. Con ya 8 discos a cuestas y con más de 15 años de trayectoria vomitando blasfemias hacia el flaco de los clavos, la banda nos aseguraba un show memorable. No cabía duda de que estábamos a punto de presenciar un pacto en vivo y en directo con el cole flecha.
Entramos al establecimiento y todavía podían oler los restos de azufre que quedaban a causa de la presentación de DESTROYER 666. El local aunque no estaba lleno, contaba con una considerable suma de chascones esperando el momento a que aparecieran los europeos. Tal como lo nombra mi colega en el review de DESTROYER 666, acá la presencia de menores de edad también fue casi nula, así que no había púberes jugando a ser malos ni cosas por el estilo. Estaban los precisos.
Con cerca de media hora de retraso (teniendo en cuenta hora del flyer), aparecía la banda dando el pie con “Bleeding Salvation” y causando histeria entre los presentes. Con el cuarteto en escena y liderado por la característica presencia de Helmut, se generaba desde ya una interesante conexión con el público chileno. De ahí en adelante vendrían temas como “Seyn Todt In Schwartz”, “Belphegor - Hell's Ambassador” y “Stigma Diabolicum”. El público por su parte acompañaba coreando las canciones, cabeceando, golpeándose, e incluso uno que otro osado hacia stages causando el enojo de los más tranquilos y su respectiva mocha.
La banda agradecía entre cada canción el ferviente recibimiento de los contertulios criollos, pero a su manera. Helmuth como frontman no es un tipo que se deshace en agradecimientos, pero se notaba que se sentía cómodo y a gusto. Incluso aprovechó de posar para fotos sacando la lengua como cual Gene Simmons y de alentar al público con unos gravísimos: “Hail, Hail, Hail,”. Hasta se dio la libertad de tratar de pronunciar un extraño “¡puta madre!”.
El ambiente era maldad pura, esto se vio reflejado cuando en medio de una canción se formo un silencio microscópico, aprovechado vivamente por un chascón gritando “FUCKING JESUS CHRIST!!!”. Consigna que fue escuchada hasta por la banda y celebrada por todos los asistentes.
Seguía el show con temas como “Swarm of Rats”, “Walpurgis Rites” (canción perteneciente a su próxima producción), “Justine: Soaked in Blood”, “Sculpture of Hypocrisy” y “Lucifer Incestus”. En medio de estos temas, Helmuth apareció con una máscara de cuero con puntas adelante, recordándome a lo que hace su colega Nergal en BEHEMOTH. El nivel de la performance creció cuando cada integrante se bañó en pintura roja simulando sangre y dándole un aspecto de ritual a lo que nos presentaba BELPHEGOR.
El nivel del concierto no dejaba indiferente a nadie, todos estaban disfrutando del show. Sin embargo faltaban temas. Luego vendría “Bondage Goat Zombie”, tema coreado por la mayoría y que le sirvió de oportunidad para que Helmuth recibiera la infaltable bandera chilena y de agradecer nuevamente por la asistencia. Como encore y para finalizar, BELPHEGOR apareció una vez más para interpretar “The Goatchrist”, dándole el broche de oro a lo que era la primera de sus dos presentaciones en Santiago. Cerca de una hora de buen Black/Death.
Debo destacar el excelente y nítido sonido que obtuvo la banda en el pequeño pero preciso local de Macul. Es habitual que uno sale con los oídos reventados de un concierto, no obstante en esta ocasión los decibeles fueron los apropiados para poder escuchar bien y sin complicaciones. Esperemos que la banda regrese en el futuro y que esto sirva como referente para que las productoras sepan que los recintos pequeños igual pueden sonar decentemente.
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