Tim “Ripper” Owens debe ser hoy por hoy uno de los mejores cantantes en actividad en lo que a heavy metal se refiere. Quizás Jorn Lande esté a una altura similar respecto a las capacidades vocales, por lo que verlo y escucharlo es siempre un agrado. Y verlo dos veces en un mismo año aún mejor. Si bien no venía con los monstruos musicales que lo acompañaron en HAIL! en Enero pasado, se las arregló para casi llenar el hoy un poco menos caluroso Rock & Guitarras, un lugar agradable, cercano, con la posibilidad de departir unas buenas cervezas. Un lugar acogedor.
La descarga partió con los nacionales SANGRE DE ACERO, una joven agrupación santiaguina, liderados por Karina Contreras encendieron los motores de las cerca de 400 personas que llegaron hasta el club de calle Macul con un potente heavy metal basado en la excelente voz de Karina. Se plantaron con energía y pachorra en el escenario con excelentes y directos temas. Quizás los únicos reparos fueron que costó que la banda interactuara con el público y entre ellos y que el show fue un tanto largo. Está claro que las bandas soportes, sobretodo aquéllas que se están dando a conocer funcionan mejor con shows cortos y precisos. Tirar toda la carne a la parrilla a veces es contraproducente, sobretodo con una banda con tremendo potencial como SANGRE DE ACERO. Pero de todos modos el show fue potente y bien ejecutado y eso se agradece.
Luego fue el turno de los ya conocidos INQUISICION. Ataviados con atuendos de monjes franciscanos, los santiaguinos demostraron el oficio y los años de circo, regalándonos un show de excepción. Desde el inicio con la monumental “Arde el Volcán Pillán” hasta el fin a cargo de “Up the Metal Hammer” se vio una banda sólida y cohesionada, quizás se extrañó la pachorra de Cristian en el bajo, pero Chris hizo una labor perfecta. Ni hablar de ese monstruo en las seis cuerdas que es Manolo Schaffler, es un gusto verlo tocar, porque no sólo toca la raja, sino que también puede construir “canciones”, cosa que es media compleja en algunos guitarristas virtuosos. Y esas canciones están narradas de manera excepcional por Paulo Domic, que si tuviera un poco más de show sería el mejor vocalista nacional. Es un ítem que todavía no logra superar, porque voz tiene de sobra. 30 minutos que se hicieron cortos en una actuación más que sobresaliente.
Después de las dos descargas nacionales, vino el show principal. Se sabía que Owens no iba a tocar con músicos extranjeros, la duda era ver cuáles músicos nacionales iban a acompañarlo. La banda soporte estuvo basada en Inquisición. Manolo, Cristian Maturana y Carlos Hernández, junto con Nico Quinteros (DELTA) e Iván Moya (KONTRA) en teclados y guitarras respectivamente, le pusieron música a la excelente voz de Ripper Owens y antes de adentrarme en el show del ex JUDAS PRIEST, hay que decir que los músicos estuvieron excelente, acompañaron de manera perfecta los 18 temas que interpretó Owens, algunos desconocidos para la oreja más masiva y cumplieron de gran manera, cuestión destacada por el mismo Ripper.
El show en sí tuvo de todo y se basó principalmente en la legendaria banda inglesa que hizo conocido a Owens. Desde la partida con “The Hellion/Electric Eye” se fueron intercalando temas clásicos y no tan clásicos de los metal gods, con algunos cortes de su disco solista, “Play My Game” y de BEYOND FEAR. Y en todos la interpretación fue perfecta. Dio gusto escuchar cortes memorables como “Burn In Hell”, que está claro que JUDAS PRIEST con Halford no la va a volver a tocar, lo mismo pasa con “One on One”. “The Ripper”, la monumental “Painkiller”, “The Green Manalishi”, “Grinder” (la única que se repitió de su venida pasada y el final con “Living After Midnight” fueron las remembranzas de la banda de Tipton & Downing.
Pero como señalamos, Owens también presentó temas de su última placa y de su debut con BEYOND FEAR. Asimismo sonaron sorpresas clásicas gratas como “Rising Force” de YNGWIE MALMSTEEN o “Flight of Icarus” de la Doncella de Hierro. Pero en este punto quiero detenerme un tanto. Si bien Owens se caracteriza por tocar covers y creo que los de su pasado en JUDAS PRIEST se justifican plenamente, hubo otros que restaron, no por ser menos clásicos, sino que porque impidieron que Owens interpretara más temas propios. La gente lo iba a ver a él, así que el hecho que sonaran temas como “Cold Gin” de KISS o “Highway Star” de DEEP PURPLE me sonó un poco demás y un poco innecesario. O sea, no tocó el tema ícono de su carrera solista como es la extraordinaria “Scream Machine”, que lisa y llanamente fue pasada por alto.
De todos modos, como se dijo, es un agrado escuchar una voz tan en forma como la de Ripper Owens, cante lo que cante. Ojalá que para una próxima visita tenga una mayor confianza en su propio repertorio y se base en ello. Owens demostró que tiene un nombre propio y que ya es hora de que dé un paso más allá y deje de pedir prestado cuando en casa tiene suficiente. Por lo menos voz le sobra.
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