Es extraño lo que pasó con este concierto. Primero porque esta cuarta visita de ANGRA a nuestro país no los traía con nada novedoso, ya que será a mediados de 2010 cuando los brasileños lancen su nuevo disco. Quizás lo único que marcaba diferencias con la venida del 2007 fue que Ricardo Confessori, miembro original de ANGRA volvía a la banda en reemplazo del talentosísimo Aquiles Priester. Quizás era una especie de redención del frío concierto de dos años atrás, también una buena oportunidad para mostrarnos lo mejor de su repertorio. De todas maneras un poco más de mil personas se hicieron presente en la soleada tarde de día sábado, cantidad que puede parecer poca, pero que a estas alturas no sorprende. Con la cantidad de recitales los bolsillos poco aguantan, además que el boom del estilo, tan de moda hasta hace 3 o 4 años atrás ha ido pasando, no es mucho más lo que se puede esperar. Está claro que el Teatro Teletón se está transformando en la futura alternativa para estos conciertos, porque el Caupolicán se veía medio vacío.
Lo otro que llamaba la atención era la cantidad de bandas soporte que había. Cuatro parece, en principio exagerado, a pesar de lo fan que soy de que a las bandas nacionales se les dé la oportunidad, pero bien llevadas y con un timing preciso, daba la chance de que la gente conociera dos propuestas nuevas y de que disfrutara de dos pesos pesados en la escena.
El itinerario original dictaba que GRIM fuera la banda encargada de abrir el show. Sin embargo, por la falla de un integrante, GRIM no tocó y fue CONCERTO la encargada de abrir los fuegos. Y lo hicieron de manera sorprendente. Un show preciso, 15 minutos, 3 temas que dejaron a la gente pidiendo más. Creo que con la sorpresa de Jaime Salva en las voces, CONCERTO ganó muchísimo terreno. Jaime canta lo que se le ocurra, de la forma que se le ocurra y está cada día creyéndose más el cuento, por lo que el show que entrega es agradable. Sumado a los buenos temas y al talento de Nelson Navarro en la guitarra, hicieron que la gente disfrutara y aprobara con honores su debut en estas lides. Muy buen inicio.
Lo siguiente fue un regreso esperado. Los ya legendarios POLIMETRO nos mostraron porqué son una de las bandas más importantes en la historia del heavy metal nacional. Con una formación renovada en la que resalta América Soto en el bajo, por talento y belleza y con la adición de otro virtuoso, Mauricio Eyzaguirre en los teclados, POLIMETRO se siente renovado y fresco. A pesar de la partida en falso y de que se vio un poco feo que Carlos Esquivel afinara guitarra antes de que entrara Ricardo a cantar, el show fue de menos a más, quizás porque empezar con un instrumental no ayuda demasiado a calentar el ambiente, porque desaprovecha a un Ricardo Susarte que está cantando un kilo, personalmente esta performance estuvo mejor que la de la SCD del mes pasado, sobretodo por la entrega vocal de Susarte. Otro show preciso, 5 temas (creo que es la duración ideal para toda banda soporte), en lo que nos mostraron sus temas más conocidos: la monumental “Laberintos”, “Luz y Sombra”, “Fábulas” y la coreada “Episodios”, intercalados con la exquisita “Parte de mí”, que será pieza de su próximo nuevo disco. A pesar de los problemas iniciales, lo de POLIMETRO fue, una vez más, soberbio.
Y la gente siguió respondiendo a las bandas nacionales. ALEJANDRO SILVA puede generar sentimientos encontrados, pero hay que reconocer que es EL “guitar hero” que tenemos por estos lados y eso la gente lo entiende, lo valora y lo aplaude. El show más largo de los 3 teloneros, pero que fue muy bien recibido. Silva no sólo toca bien, sino que además cuando le habla a la audiencia, los convence. Además volvió como cuarteto con un invitado de lujo. Claudio Cordero se robó los aplausos. Hace tiempo que no veía en Chile un guitarrista con tanta onda y tan virtuoso. Le da otra dimensión a los temas de Silva. Nunca había tenido la oportunidad de verlo y me dejó literalmente para adentro. Un monstruo.
Las bandas soporte hicieron un muy buen trabajo y están demostrando cada vez con más fuerza que no son “arroz graneado”, sino que perfectamente pueden ofrecer un espectáculo de calidad y ser un aporte al total del show, así que mis felicitaciones a la organización por jugársela con 4 (que en rigor fueron 3).
Cuando el reloj marcaba las 20:45 horas aparece en el escenario el batero Ricardo Confessori, quien vuelve a ANGRA tras haberla dejado a mediados del 2000.
Todo parte con “Unfinished Allegro”, quien nos da la sensación de que algo rebosante de energía y poder vendrá, y así es, “Carry On”, el clásico de Angra se hacía escuchar en el Caupolicán, donde se sentía el fervor del público y estallaba la ansiedad de quienes esperaron a la banda desde muy temprano. Angra nos dejó con ganas de seguir cantando, al menos una vez más, el coro de “Carry On”, pues la acortaron, para seguir con otro gran himno que nos ayudó a olvidar lo ocurrido, “Nova Era”, cantada con vigor por los asistentes. Los pilares de Angra, Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, se mostraron sólidos y le dieron cabida a Edu Falaschi para que hiciera su trabajo de frontman. Éste, al igual que el recital pasado en nuestro país, sigue mostrando debilidades en su interpretación, no pudiendo llegar perfectamente a los tonos más agudos. Después de unas palabras del cantante, en donde nos promete el mejor concierto de metal como forma de agradecimiento por los constantes mensajes de apoyo a la banda, "Waiting Silence" comienza a sonar, perteneciente al gran álbum "Temple Of Shadows", que permitió al público calmarse y recuperarse después de los dos grandes anteriores.
Edu nos mostró que esta canción la domina bastante bien y nos logra convencer, por un momento, de que es un gran cantante y del porqué de su estancia en Angra.
Ahora bien, un alcance respecto a Falaschi. La banda, para que no sufra tanto, bajó un tono sus instrumentos, lo que provocaba un contrasentido, Edú se sentía más cómodo con los temas de la “era Matos” que con los suyos.
Primera vez en Chile que tocan este tema, nos comentó Edu. Gran sorpresa para los fanáticos de antaño fue escuchar "Silence and Distance", canción llena de dinamismo y energía, que hizo corear a la gran mayoría de los presentes, con un Edu que se esforzó por satisfacer a los oyentes que extrañaban a André Matos, cosa que no logró a cabalidad. Siguiendo con la nostalgia que provocó el tema anterior, sonó fuerte "Angels Cry", en donde Edu pudo subir su nivel y Ricardo Confessori se hacía notar, mientras el público saltaba y cantaba vigorosamente. Se comienza a oír luego el single del disco "Fireworks", "Lisbon", excelente tema que hizo cantar a la fanaticada mientras aplaudían al unísono para dar paso luego a saltos y rudos cabeceos. Tema lleno de matices que hizo al público disfrutar.
Pronto se hizo escuchar aquel característico comienzo de "The Curse of Nature", tema de su más reciente álbum, "Aurora Consurgens", en donde claramente el público que asistió hizo notar que le agrada este Angra, deleitándose con los tema de la “Era Falaschi”. Luego, tímidamente comienza "Millennium Sun", en donde Edu tuvo altos y bajos, nos demostró que puede lograr vocalmente momentos increíbles, pero a ratos, presentaba ciertos errores, en donde su voz no era lo suficientemente clara, pero que era un detalle cubierto con la excelente actuación de ambas guitarras.
Extraño fue escuchar "Carolina IV", creo que no logró el nivel de interpretación que debería tener, sobretodo por Edu. A ratos, parecía no encajar la interpretación de Falaschi con los instrumentos, sin embargo, en otros momentos, era notable estar escuchando el tema con los sonidos iniciales tan típicos de Brasil que le dan la identidad que tanto caracteriza a Angra. No está demás destacar el intento del público por mover las caderas al ritmo de la canción, hecho superado enormemente por las mujeres asistentes.
Con fuerza "Acid Rain" entró en escena, provocando gran exaltación entre el público que comenzó a saltar y cabecear, para luego escuchar el grito de Falaschi y, más adelante, deleitarse con cada uno de los instrumentos. Ya habíamos escuchado "The Curse Of Nature", pero faltaba otro grande del "Aurora Consurgens", "The Voice Commanding You", que no tardó en aparecer, con una excelente ejecución por parte de la banda.
El tranquilo inicio de "Rebirth", además del buen comienzo de Edu y la sutil compañía de los guitarristas en las voces, hacen de este tema uno de los momentos más elevados de la noche. Cierta es la existencia de una pequeña descoordinación en las voces que se hizo notar al entrar en la tercera estrofa, pero fue un mínimo detalle que pasó casi desapercibido ante esta genialidad de la “Era Falaschi” que fue cantada con entusiasmo por los asistentes.
Una de las mejores canciones de la agrupación se hacía escuchar fuerte y potente en el recinto, "Nothing To Say", un clásico monstruoso que hizo gozar a todo el público, momento en donde una asistente no dudo ni un segundo en subir al escenario para abrazar a Falaschi quien risueño recibía los cariños de la joven fanática que fue inmediatamente retirada por la seguridad del recinto.
Quizás, el mejor disco desde la “Era Falaschi” es "Temple of Shadows", por la enorme cantidad de temas increíbles, abarrotados de vigor, como "Spread Your Fire" que antecedida por Deus Le Volt, dieron uno de los momentos más álgidos de la noche, en donde cada uno de los que estuvieron ahí pudieron apreciar la imponente banda que es Angra, y evidenciar que efectivamente estos temas más rudos vocalmente son mucho más cómodos para el señor Falaschi.
A eso de las 23:15 horas, la banda se despide y muchos fanáticos se quedan esperando, asumiendo que volverían, pero no fue así. Angra nos dejó la sensación de que algo faltó, quizás más canciones, más tiempo tocando, o sólo mayor cercanía al público por parte de todos los integrantes y no solamente de Falaschi. Incrédulos los fanáticos iban retirándose del recinto con esa sensación de querer más y de que algo faltó para ser catalogado como un GRAN concierto.
Edu Falaschi aún tiene ciertos problemas en la interpretación, no tiene una buena fluidez, a ratos es notable, y otras veces hace que uno extrañe la voz de Matos que, por cierto, es excelente en vivo. Sin embargo, fue algo mejor que la vez anterior, el tiempo quizás haga de Edu un gran intérprete, con la fuerza y calidad que pocos poseen, pero por ahora, NO se podría afirmar que Edu Falaschi nos deleitó a todos con su voz.
Extraña fue la lejanía de Ricardo Confessori con el público, recodando que la visita anterior, los asistentes ovacionaban a Aquiles Priester, pero el pasado sábado, no hubo mayores vitoreos para él, ni Ricardo se esforzó en demasía por recibirlos, claramente Priester dejó la vara muy alta.
A pesar de la interpretación de Falaschi, queda demostrado que Angra hace rato dejó que el “Fantasma Matos” la afectara en demasía. La “Era Falaschi” ha logrado ser tan buena como la de Matos, incluso para algunos, es mejor, aunque les guste mucho Matos, reconocen el excelente trabajo que se ha hecho sin él y por eso mismo, quizá habría sido mejor una mayor cantidad de temas de esta Era…
En suma como concepto general fue un muy buen show. Las bandas que antecedieron a los brasileños sumaron y aportaron y eso es siempre super valorable. Respecto a ANGRA, creo que si bien el repertorio fue espectacular, faltó algo, eso que hace que los conciertos sean inolvidables, faltó magia, la magia que estuvo en su primera venida con Matos y también en el memorable show del Providencia en 2001. Es una banda impecable, de eso no cabe duda, pero que le fata despeinarse un poco para brindar aquello que hace que hablemos de los shows con el pasar de los años…
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