Concierto Sonata Arctica.
Me encaminaba al teatro Caupolicán, pensando en qué me podría encontrar, la verdad no tenía muchas expectativas, hacía años que no escuchaba algo de esta banda que me pareciera interesante. A medida que pasaban los años su música me fue pareciendo más y más insulsa e inocentona, los temas perdían aquello que me gustó en un principio, magia.
Esto tenía en mi cabeza cuando entré al teatro y me dispuse a escuchar a Delta, jamás había tenido la oportunidad de verlos, me parecieron bastante respetables, desarrollaron una mezcla de power metal melódico y progresivo, me parecieron algo incautos en sus composiciones, pero de buena ejecución, la audiencia respondió favorablemente a su presentación, sin embargo no pasó mucho tiempo para que las muchas “calcetineras” de Sonata se impacientaran. Terminaron su presentación agradeciendo la paciencia.
Hice un pequeño paneo para ver qué tan lleno se encontraba el teatro, me sorprendieron dos cosas, lo lleno del recinto y la edad de los asistentes, en ese momento me di cuenta de una cosa, estoy viejo, pero en fin ahí estaba una multitud de adolescentes con sus poleras nuevecitas y sus caras llenas de acné. Me ensordecía el griterío desenfrenado de ¡TONY TONY! de las miles de adolescentes presentes.
Sonata comenzó su presentación con temas de su disco más reciente, Flag in the ground, Last Amazing Grays [Notable tema] y Juliet [con toda una presentación de lo extraordinario de Shakespiare], amenizando con Black Sheep, la gallera comenzó a saltar y las muchachas gritaban como si estuvieran viendo al mismísimo Axl Rose. Siendo esta la tercera vez que Sonata se presenta en nuestro país y dadas las condiciones del público, el Sr.Tony Kakko se sentía en el patio de su casa, dio rienda suelta a su conocido humor finés haciendo largas introducciones para cada canción, el público muchas veces no lograba seguir sus bromas, pero se las ingeniaba para celebrar cada cosa que decía o hacía.
Continuó el concierto, me pareció que Kakko tenía alguna clase de problema en su garganta, puesto que lo vi toser reiteradamente y su voz se oía cansada a veces, ayudándose mucho con el público. De cualquier manera, temas como The Cage, Fullmoon y 8th Commandment hicieron temblar el Caupolicán con la energía de la juventud que se dio cita para ver a sus ídolos.
Una vez más quedó en evidencia la incondicionalidad del público chileno, coreando todas las canciones y jugando con las niñerías del Sr. Kakko, ejemplo es We Will Rock You, usando a la audiencia como batería, notable.
En fin, salí con la sensación que todos habían gozado excepto yo, creo que estoy un poco viejo para escuchar bandas como Sonata Arctica, se las dejo a otras generaciones.
HELLRAISER.
|