IRON MAIDEN en Chile: 55000 Blood Brothers
Los shows tienen momentos, postales, instantes en que a pesar de la vorágine del tema a tema todo se detiene y uno se ve en la necesidad de encapsularlos y atesorarlos. Ese momento estuvo dado en “Blood Brothers”. Un tema que va más allá de la música y que en cierta medida, como dijo Dickinson a la familia IRON MAIDEN, esa que está en Singapur, en Suecia, en Chile y por cierto en Japón, lugar al que fue dedicada la canción y que los nipones podrán disfrutar cuando el DVD registrado sea una realidad.
Y sí, como en muy pocas manifestaciones artísticas, lo de Iron Maiden es una familia y precisamente eso fue lo que se apreció en el Estadio Nacional el domingo pasado. Personalmente fue emocionante ver a mi costado un padre con sus dos hijos, con una niña que no pasaba los diez años emocionada hasta las lágrimas con “Fear of the Dark”, haciendo los ya tradicionales “cachos” con los dedos. La verdad es que la música de IRON MAIDEN y lo que ésta representa, es un legado, algo que es necesario y casi obligatorio transmitir. Imagino el orgullo de ese padre que 20 años atrás disfrutaba hasta la locura con “Fear of the Dark” y que hoy veía emocionado cómo su hija seguía esos pasos.
Y ésa es la razón principal también para seguir manteniendo esos clásicos en el repertorio. Por que claro, uno que ha visto 5 o 6 veces a Iron Maiden puede decir, “otra vez The Trooper????”, pero dentro de las 55000 personas que había en el Estadio Nacional se contaba una cantidad considerable de niños que claramente era la primera vez en un recital y para los que “The Trooper” o “The Number of the Beast” se hacen imprescindibles. Se va renovando y sumando el público y es deber de la banda rememorar esos clásicos que tienen la calidad de inmortales.
Pero la velada no empezó a las 21:00, empezó mucho antes, incluso antes de que se subiera Kingdom of Hate a escena. Un show de la doncella comienza antes, casi a modo de ritual. La “previa” es necesaria para calmar la ansiedad. La entrada al recinto se hizo de manera ordenada. El público sabía que el show sería registrado y no quería arriesgar el perderse éste. Como buena fiesta, había que ir bien ataviado, nunca había visto que una banda tuviera entre sus fans tantas poleras. Fácil había 30 mil poleras de Iron Maiden.
Kingdom of Hate fueron los encargados de abrir el show. Por la entrega de las acreditaciones no logramos verlos, así que nos disculpamos con ellos. A los que sí vimos, ya cayendo la noche fue a los estadounidenses EXODUS quienes cumplieron de manera excelente la misión de calentar a la gente, con su thrash directo, sin concesiones de ningún tipo, con un Rob Dukes que lleva la violencia en la sangre y que transmite esa sensación de que “ahora vamos a dejar la cagada como nunca antes la han visto”. Y ante un público masivo, los americanos cumplieron a plenitud. Se plantaron con pachorra ante un público que no era el de ellos y que pocos los conocían (una herejía con una banda que lleva 30 años y 13 discos) pero que entendió que estaba presenciando a un lujo de banda. Quizás no respondieron tanto a los llamados de Dukes a “hacerse pedazos” (había que guardar fuerzas para el plato principal) por lo que la wall of death en “Strike of the Beast” brilló por su ausencia. La banda mezcló muy bien sus temas clásicos como “Piranha”, “Strike of the Beast” o la gran “Bonded by Blood”, con sus temas más nuevos como “War is my Sheperd”, “Children of the Worthless God” o la excepcional “Blacklist”, que fue la mejor recibida por la audiencia. Quizás el único punto negro fue el sonido de Gary Holt. Demasiado sucio, se entendía muy poco lo que tocaba y hacía que se ensuciara el sonido de la banda.
De todas maneras el show de EXODUS fue redondo y cumplió con creces su cometido, tomando revancha del accidentado recital que habían ofrecido dos días atrás.
Repertorio EXODUS
01. The Ballad of Leonard and Charles
02. Piranha
03. Children of a Worthless God
04. Blacklist
05. War is My Shepherd
06. And Then There Were None
07. Bonded by Blood
08. The Toxic Waltz
09. Strike of The Beast
Qué se puede decir de IRON MAIDEN que no se haya dicho antes y que no caiga en el lugar común. Tarea súper difícil, tomando en cuenta la trayectoria y sobretodo la trascendencia de los ingleses, piedra angular de todo el heavy metal posterior a los 80 y para algunos, entre los cuales me incluyo, la mejor banda del planeta. Por varias razones: la primera evidentemente musical. IRON MAIDEN ha cimentado su carrera en grandes discos, unos mejores que otros, cosa obvia en 35 años de trayectoria, pero de una calidad superior. Segundo, por que el show que ellos ofrecen está acorde al nivel de banda que son, pero con una salvedad: hay bandas que basan su entrega en lo externo, en el show, en las garras - araña al medio del escenario. IRON MAIDEN podría tocar con un telón negro e igual sería una experiencia tremenda, mas le han sabido dar a cada uno de sus espectáculos un toque de fantasía y de magia con grandes escenografías y con la presencia de un Eddie cada vez más asombroso. Y la última razón es lo que Maiden provoca, ese nivel de devoción, ese nivel de familiaridad, no es un show, como señalé antes es un evento con todas sus letras. Algo que no sólo se escucha, sino que se vive. Para quienes disfrutamos no sólo del heavy metal sino que del rock, es toda una experiencia que puede ser que a veces se repita, pero que nunca cansa. Nunca es igual que la anterior. O sea, qué banda en su sexta venida, con un show no basado en sus grandes éxitos, sino que en su último álbum logra meter 55 mil personas en el Estadio Nacional, sólo Maiden. Y qué lindo ver a Maiden en ese recinto, como diría el gran hombre que da nombre al recinto… “justicia divina”.
Y si bien estaba el condimento de la grabación del DVD, creo que el show que los ingleses venían mostrando era de calidad. Primero musical. Personalmente creo que el “The Final Frontier” es un disco muy bien logrado, con grandes momentos, con pasajes francamente espectaculares y había ganas de ver cómo esos temas se plasmaban en vivo. En eso estábamos cuando Sam Dunn, a modo de maestro de ceremonias, se planta en escena y nos toca la oreja diciendo que el show en Argentina había estado grandioso y bla bla bla, con el que el público prendió mientras comenzaban a apagarse las luces y a sonar ese clásico que es “Doctor Doctor” de UFO, banda favorita de Harris y los primeros acordes de “Satellite 15” que a modo de intro, con Bruce en las pantallas que transmitieron el show casi como un DVD, desataban el delirio…”The Final Frontier”, que es la segunda parte del tema, hizo que las más de 50 mil personas que llegaron al Nacional estallaran. El coro sonó potentísimo. El aderezo de la grabación del DVD hizo que la gente estuviera, sobretodo en un principio bastante participativa, más aún cuando volaba una cámara aérea por sobre los presentes. “El Dorado” se sumó a la fiesta. Desde que escuché el “The Final Frontier” sentí a ambos temas como uno solo y acá eso quedó refrendado. La unión entre tema y tema no se sintió y se percibió un tándem más completo. Ya desde un principio pudimos apreciar una banda que entregó todo, pero que se esmeró por no equivocar. Que regaló un show perfecto, pero muy medido por momentos.
“2 Minutes to Midnight” del gran “Powerslave” remeció el ambiente. Uno puede decir que la tocan siempre y que podrían cambiarla, pero el tema hizo lo que tiene que hacer un single clásico, prender el ambiente. Cualquier consideración queda olvidada cuando 50 mil personas cantan cada sílaba del tema.
En el tema siguiente quiero detenerme un poco. “The Talisman” es una obra maestra en sí misma. Personalmente es una de las gemas del último disco y de la última parte de la carrera de la bestia. Y la interpretación fue extraordinaria, partiendo por un Bruce Dickinson que creo ha cuajado su mejor performance en nuestro país. Porque el tema es dificilísimo, de una complejidad vocal superior, parte en unos tonos graves, profundos y rompe en uno de los coros más emotivos del último tiempo. Y Bruce no sólo la cantó, la actuó, la personificó y eso lo retrata como el mejor cantante de heavy metal de la historia. Acá no es sólo cantar y llegar a notas, es interpretar es darle sentido a las canciones, es hacerte partícipe de ellas, es darle credibilidad y Dickinson en eso, tiene magíster. Es quizás el menos “inglés” de una banda que siempre mantiene la compostura, pero Dickinson, como buen frontman, se da maña para, en plena grabación del show bromear con Steve, conversar con la gente, de jugar con una serpentina que cayó en el escenario. De hacer lo que quiera de una forma siempre creíble, sin caer en la caricatura del cantante de rock. Tremendo momento con “The Talisman”.
Había un lienzo gigante que rezaba “IRON MAIDEN, Chile es tu casa” y Dickinson nos habla de eso antes de lanzarnos “Coming Home”, el tema más pausado de su última placa, muy bien recibida por la gente. Es claro, de las 50 mil personas más de la mitad no tenían idea lo que escuchaban, es lógico. Si bien Maiden viene lanzando regularmente buenos discos, muchos están pegados en lo clásico y van al show por que “es Maiden”. Incluso ellos gozaron con el sentimiento de este tema. Sentimiento que no quería parar. Es sintomático cómo temas de Maiden necesitan de un tiempo para cuajar. Recuerdo el desenfreno en enero de 2004 con “Brave New World”, esta vez fue el tiempo de “Dance of Death”, otra obra maestra que el público recibió como clásico. Espectacular el juego de luces que caía sobre un Bruce en tonos rojos, lo que le daba aún más sentido a su gran interpretación, así como espectacular era ver desde la tribuna en que nos encontrábamos cómo la cancha del Nacional saltaba al ritmo de este tema. Creo que para la próxima gira (si la hay, crucemos los dedos) más de un tema de “The Final Frontier” provocará este efecto.
Pero era tiempo de clásicos. Y qué más clásico que “The Trooper” no? Poco se puede agregar a este tema, un tema de esos que se tatúan por siempre en el inconsciente y que en definitiva con algunos bemoles, es lo que la gente va a ver. La gente no se puede ir a la casa sin presenciar la triada de guitarristas desafiando a las primeras filas, a Harris corriendo de un lado a otro, a Dickinson blandiendo las banderas inglesas. Por estas cosas la gente paga su entrada. “The Wicker Man” siguió con las revoluciones a tope. La canción del “Brave New World” es también todo un clásico de la nueva era, es el primer tema del disco que trajo de vuelta a Bruce y a Adrian a la banda y la gente le tiene cariño a ese disco y a ese tema.
Y llegamos a EL momento del show. Al que relatamos al principio. Bruce que nos señala que Iron Maiden y sus seguidores son una gran familia, dedicando palabras para la gente de Japón que no pudo ver a Iron Maiden el mes pasado producto del terremoto que sacudió ese país. Y la doncella es protectora, sabe ganarse el cariño de su público. Siempre, no importa el país en el que estén. El aplauso cerrado que precedió a “Blood Brothers” hizo que el tema del “Brave New World” fuera en esta oportunidad el momento más emotivo de la velada. Es un himno que retrata a la banda, es un regalo de Maiden a sus fans. Realmente emocionante
Pero Iron Maiden quería más y éste fue un lujo que ellos se tomaron. Un lujo y un riesgo, porque “Where The Wild Wind Blows” no es un tema fácil de digerir. Son once minutos de una canción más reflexiva, no tan épica como otros temas largos, pero que es un temazo, gigante. Y acá aparece toda el oficio de Bruce que en cada momento de pausa vocal arengaba a la gente y la incluía en el tema. Para muchos este tema fue prescindible, para mí era el ahora o nunca. Fue perfecto.
Si a mí me preguntan cuál es mi disco preferido de Iron Maiden, digo inmediatamente “Seventh Son of a Seventh Son”. Un disco que no tiene ningún tema bajo, completo por donde se lo mire y que trae gratísimos recuerdos. Creo que todos los que allí estábamos con algún tema, con algún disco de Maiden nos transportamos a algún momento en nuestras vidas. La Bestia siempre ha sido acompañante de muchos momentos y en particular el “Seventh Son” es parte de uno de los grandes momentos la mía y escuchar “The Evil That Men Do” refleja que ir a un recital de Maiden no es ir simplemente a un “show de unos rockeros”, sino que es transportarte, vivir un show. Y si a eso le sumamos al cada vez más humano Eddie, el resultado es redondo. Primera aparición del séptimo Maiden, que arenga al público, molesta a Janick Gers (el segundo showman de la banda), toca guitarra y suma a un espectáculo a todas luces notables.
Ya esta segunda parte estaría claramente cargada de clásicos y con el siguiente pasa un raro fenómeno. Si uno pregunta a los que sabían el set con antelación (que eran muchísimos, cosas de Internet) cuál es el tema que sacarían del repertorio, se repiten dos: “2 Minutes to Midnight” y “Fear of the Dark” (cuestión que comparto). Pues bien, me atrevería a decir que “Fear of the Dark” fue el otro momento de mayor comunión banda-público. No hubo quien no cantara, no hubo quién no saltara, desde la niña que estaba a mi costado abrazada a su padre, hasta un tipo que ya rozaba el medio siglo que literalmente lloraba con el tema. Steve Harris es demasiado inteligente para construir los sets, que claro, son a veces cuestionables en frío, pero disfrutables al máximo cuando se llevan a escena.
Se comenzaba a acercar el fin de la primera parte del show. El inicio tan característico de “Iron Maiden” nos mostró a una banda que no pierde la energía, es envidiable ver a Janick, a Bruce, a Steve correr de un lado a otro, sin pausas con más de 50 años de edad. Una amiga me comentaba que es tanto lo que transmiten, es tanta la energía que regalan, que le daban ganas de subir al escenario y correr con ellos. Es que eso es Iron Maiden, energía en estado puro. A mitad del tema de cada una de las cajas que componían el búnker que ambientaba el escenario comienzan a salir unas garras gigantes, desde atrás de éste aparece desafiante e imponente el más grande Eddie que ha pisado tierras chilenas, de verdad monstruoso.
La banda que sale del escenario y que vuelve al son del “Woe to you, Oh Earth and Sea, for the Devil sends the beast with wrath, because he knows the time is short…”, el desenfreno era total, “The Number of the Beast” es otro de esos temas inmortales de la discografía de los británicos y no importa cuánto tiempo pase y cuántas giras pasen el “Six… six six… the number of the beast” nunca dejará de sonar con la fuerza que sonó el pasado domingo. Y revisando el disco del 82, cae una de las mejores canciones de la historia de Iron Maiden, “Hallowed Be Thy Name” llega al alma, es otro de esos temas en que es imposible no emocionarse, imposible no alzar el puño, imposible no estremecerse. Fenomenal
Ahora sí llegábamos al final, a pesar de que algunos no nos movimos hasta que no prendieron las luces esperando algo más. “Running Free” fue el fin de fiesta, fue el momento del “sing along” y de presentar a la banda. Fue el corolario de dos horas de un show histórico.
Histórico por que era ver por vez primera a Iron Maiden en el Nacional, un deber de hace ya un par de giras, histórico por la grabación del DVD e histórico por que cada show de Maiden es una experiencia en sí misma. Algunos dirán “es que fue mejor el del 2009”, comparación injusta tomando en cuenta que los últimos shows de Maiden se dieron en un contexto de una gira de grandes éxitos, que ya tuvieron ese momento. El show del pasado 10 de abril fue redondo, quizás más contenido, pero con la mística que da el recinto y con la mística de una banda siempre imprescindible y que ha acompañado a muchos de nosotros en los momentos complejos y en los alegres, una banda que indefectiblemente y más pronto de lo que muchos quisiéramos dirá adiós, por lo que estos momentos son para atesorarlos, para disfrutarlos y para grabarlos en la memoria. Iron Maiden es de esas bandas que en cada show, por 35 años, ha entregado lo mejor de sí y que invita, como dice el tema con el que despiden cada concierto a “mirar siempre el lado brillante de la vida”.
UP THE IRONS!
Repertorio IRON MAIDEN
01. Doctor Doctor (UFO, Intro)
02. Satellite 15… The Final Frontier
03. El Dorado
04. 2 Minutes to Midnight
05. The Talisman
06. Coming Home
07. Dance of Death
08. The Trooper
09. The Wicker Man
10. Blood Brothers
11. When the Wild Wind Blows
12. The Evil That Men Do
13. Fear of the Dark
14. Iron Maiden
Bis:
15. The Number of the Beast
16. Hallowed Be Thy Name
17. Running Free
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