Lo de Rage es algo sencillamente indescriptible, ya que los alemanes han demostrado que para hacer “power metal” de primera clase no es necesario tanto adorno ni parafernalia (más allá de sus proyectos sinfónicos), sino que por el contrario, tan solo basta un trio potente, elegante y tremendamente virtuoso.
Si ya en sus producciones discográficas los germanos habían probado su calidad, este pasado martes en el Club 334 se encargaron de reafirmarlo en vivo ¡y con creces!. Es que el desempeño de Peavey y compañía fue simplemente de otro planeta, deleitándonos con un concierto verdaderamente redondo en el que bastó tan solo una hora y veinticinco minutos para dejar a los cerca de 334 presentes literalmente “peinados pa’tras”.
Pero vamos con el comienzo, los afiches indicaban que el concierto comenzaría a las 19:00 hrs. con los dos teloneros, Delta y Kontra, sin embargo, como ya viene siendo costumbre en los recitales nacionales el show se terminó retrasando. Las razones me son desconocidas, perolo cierto es que aun cuando se había anunciado que a las 19:00 hrs. se realizaría un “Meet & Greet” con el trio alemán, este recién comenzó unos minutos antes de las 20:00 hrs. aplazando en consecuencia el desarrollo del resto del show.
Tan solo un poco antes de las 21:00 hrs. salío a escena Delta quienes lograron calentar un poco los ánimos con un pequeño set de cinco temas que se extendió por cerca de media hora. Sonaron potentes como es su costumbre, donde destaco sin duda la labor del vocalista Felipe Del Valle, que suena tan bien en vivo como en estudio y el guitarrista Benjamín Lechuga, quien maneja las cuerdas como cualquier profesional y no tiene nada que envidiarle a los guitarristas de clase mundial.
Luego de la más que correcta presentación de Delta fue el turno de Kontra quienes tuvieron algunos problemas en el sonido, sobretodo el vocalista Nicko Majluf quien debió lidiar con los constantes apagones de su micrófono. La actuación de Kontra que se extendió también por cerca de media hora fue correcta a su vez, sin embargo el estilo que acuñan no era el más idóneo para telonear a una banda como Rage y lo cierto es que la gran mayoría del público no los conocía.
Y ¡por fin! Después de la larga espera era el turno del power trio germano. Eran las 22:30 hrs. cuando se apagaron las luces y se empezó a escuchar una introducción que dio paso al tema “The Edge Of Darkness” que abre los fuegos a su última producción llamada Strings To A Web y que también abrió los fuegos como un verdadero cañonazo a quemarropa. Un comienzo sensacional y que nos indicaba que este sería un show sin cuartel ni tregua alguna. Casi sin pausa alguna se vino otro temón, de su disco del 2003 se vino “Soundchaser”. Dos temazos bastaron para prender a la gente que a pesar de lo poco numerosa tuvo una entrega envidiable y que la banda sin dudas agradeció.
Cabe destacar la disposición de estos verdaderos gigantes del power alemán, sobre todo por Peavy Wagner quien sonreía, tiraba la talla y conversó con el público cada vez que tuvo ocasión demostrando cuanto disfruta al tocar en vivo, sin importar la cantidad de gente que tengan en frente.
Tras una breve pausa vendrían un par de temas más de su última placa “Hunter And Prey” e“Into The Light” retumbaron sobre el Club 334 casi hasta echarlo abajo, es impresionante lo bien que suenan en vivo, como se complementan y “juegan de memoria”, tocan con una pulcritud digna del sonido en estudio, pero incluso más potentes. Y hablando de potencia, lo que siguió fue “Drop Dead!”, otra inyección de metal a la vena realmente devastadora y que en vivo suena aun mejor.
Una pequeña pausa donde Peavey conversa con la audiencia, le cuenta como Rage fue la primera banda de metal en el mundo en tocar con una Orquesta Sinfónica para su disco Lingua Mortis y aprovecha de hacer el anuncio que el trio se “dividirá” en dos proyectos, Rage que continuará siendo estrictamente metal puro y directo, mientras que Lingua Mortis Orchestra continuará con
el legado de su álbum del año 1996. A estar atentos pues se vendrán dos producciones de los alemanes en el futuro cercano.
Y como hablábamos de piezas orquestadas, que mejor que deleitarse con “Empty Hollow”, la que fue uno de los puntos altos del show, acompañada de los samples haciendo las veces de la orquesta, el resultado fue asombroso, con una ejecución realmente exquisita. Del disco Unity y sin la pequeña intro acústica llegó aplanando sin pedirle permiso a nadie “Set This World On Fire” la que fue coreada a concho por los casi 300 asistentes. “War Of Worlds” continuó machacando el
pequeño recinto de calle San Diego sin quitarle una pizca de fuerza ni velocidad a esta verdadera mole que es Rage. Si bien ya destaqué lo afiatados que suenan estos tres tremendos músicos no he resaltado la labor de Victor Smolski, probablemente uno de los mejores guitarristas de powermetal, un verdadero virtuoso que no hace aspavientos de sus capacidades y que siempre está al servicio de la música como un todo por sobre egos individuales, es quizás esa la razón porque Rage es una banda única, pues poseen la complejidad compositiva para dejar de lado el lucimiento personal y se centran en el conjunto. Pero en vivo es otra cosa y aquí Victor tuvo su tiempo a solas con el público para entregarnos un solo excepcional, mostrando sus dotes que dan plena fe de sus facultades con el hacha de seis cuerdas.
A estas alturas estábamos todos satisfechos, casi sin percatarnos que no habíamos escuchado ningún tema pre-2000, es que aunque el setlist se centró casi exclusivamente en sus composiciones más modernas, fue escogido de tal manera que a uno se le olvida que Rage tiene una historia de más de 25 años a sus espaldas. Pero bueno, era tiempo de volver al pasado con una favorita personal “Solitary Man” de uno de sus mejores álbumes, Trapped! del año 1992 que dejó literalmente la cagada entre el público, donde algunos más entusiastas incluso se “daban” en un pequeño mosh. El tema no alcanzaba a terminar cuando muto sutilmente en otro cañonazo de la época noventera de Rage, “Black In Mind” que como fue la tónica durante todo el recital, sonó realmente espectacular.
Y por si fuera poco se vendría una tremenda sorpresa para los afortunados que asistimos ese frio martes 21 de Junio al recinto santiaguino, porque los tres gigantes nos regalaron nada más ni nada menos que “Don’t Fear The Winter”, un temón del álbum Perfect Man del ’88 cuando la agrupación recién comenzaba a transformar su estilo desde un Speed más tradicional a lo que serían más de 20 años después. Que tremendo regalo fue el que nos dieron con esta sorpresa y lo resalto porque en un principio estaba considerado que tocaran “Carved In Stone”, sin embargo tarjado y escrito a mano se encontraba este temazo que nos devolvió como una máquina del tiempo al albor de Rage.
Después de este presente se vino “Down”, con la que la banda se despediría del escenario, no sin antes agradecer y recontra agradecer al respetable por su entrega, sin embargo la gente todavía no estaba a dispuesta a retirarse por lo que empezó a corear sin parar a la banda para que regresaran a escena al hacerlo Peavy pregunta si deseábamos algo más y la elección no podía ser otra que “Higher Than The Sky”, canción que vino a darle un broche dorado a una presentación que rozó la perfección, puesto que los germanos vinieron a dejar lo mejor de ellos y demostraron que en vivo suenan aun mejor que como lo hacen en estudio.
Como comentarios finales solo puedo sentirme agradecido por haber presenciado a una banda tan grande dentro del powermetal como lo es Rage, pero debo señalar que a pesar de todo medio pena ver la respuesta del público (no por los presentes, sino por los ausentes) que a duras penas supero las 300 personas. Está bien, quizás la banda no sea tan conocida por estos lares, pero creo que este año el público heavy metalero se encuentra al debe para con los artistas, ya que hemos tenido tremendos exponentes provenientes de la tierra de la cerveza los que han debido conformarse con tocar en pequeños recintos a veces muy poco aptos para recitales de esta envergadura (y eso que el Club 334 sonó impecable) y por sobre todo porque me parece una falta de respeto hacia artistas tan emblemáticos del estilo musical del que nos decimos ser tan fanáticos.
De todas maneras la primera presentación (y roguemos que no sea la última) de Rage en Chile fue algo inolvidable los pocos privilegiados que fueron estarán de acuerdo conmigo que este recital fue una furiosa aplanadora de principio a fin.
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