El local a elección fue el Club Blondie. Personalmente es primera vez que iba y lo encontré muy adecuado para este tipo de bandas. Excelente acústica y una barra que ofrecía tragos y cerveza a precio razonable. La gente empezó a llenar el recinto a eso de las 8:30, a las 9 ya no había nadie sentado y todos ya estaban en posición para disfrutar de la segunda presentación en nuestro país de los fineses, esta vez promocionando su último disco "Beginning of Times" (2011).
El show comenzó a eso de las 9:20, aquellos minutos de retraso se debió a problemas con el backline, precisamente con la amplificación y el corte de cuerdas que sufrió la guitarra de Tomi Koivusaari que no tuvo su mejor noche pero aún así nunca perdió el profesionalismo ni el temple. Clara muestra del oficio que tiene una banda con tantos años de experiencia.
Ahora a lo bueno: El concierto empezó tentando a la audiencia con la intro de Battle for Light, como ya se venía haciendo en Europa para la gira del último disco, pero fue ahí la primera sorpresa ya que pasaron derecho a tocar Song of the Sage como primera muestra, lo que personalmente me pareció excelente, ya que es uno de los temas más potentes que han hecho últimamente. En el ambiente se sentía ese espíritu de sorpresa, de ver por primera vez a una banda con tan extensa carrera y matices dentro de la misma, nadie sabía qué esperar a esas alturas ya que al ver que partieron con un tema que no estaban tocando primero daba todo el espacio para la sorpresa. Simplemente excelente.
Luego vino Towards and Against del album Silent Waters, nuevamente impresionante ejecución pero ahí ya se empezaron a sentir los primeros problemas con el sonido, Tomi no se veía cómodo, aún así cumplieron con tocar un tema de ese disco y a decir verdad también uno de los más potentes.
Fue muy positivo ver la reacción y recepción del público que, como uno se podría esperar, pide siempre por cosas de la época antigua pero AMORPHIS es de esas bandas que viene tocando sólidamente sin muchos altibajos en cuando a su discografía. Nadie se estaba quejando.
Luego llegó The Smoke, un tema insigne para Tomi Joutsen ya que fue parte de sus primeros aportes junto a la banda. Impecable.
Luego vino Sky Is Mine, del disco Skyforger, en este punto el recorrido por la discografía ya era extenso, 4 temas de los 4 discos de la época Joutsen y la noche aún era joven.
Luego el mismo Joutsen paró un poco la presentación para entablar el primer diálogo con el público, dando a entender que querían tocar algo viejo, de la época del gran Elegy, a lo que el también comentó que sólo podía ser un tema de dos. La elección era entre Against Widows y On Rich and Poor. El público se notó confundido y al final, en el momento de la votación ganó On Rich and Poor, lo que fue claramente recibido como un bombazo ya que era una gran mayoría de personas las que levantaban las manos simbolizando un “2”, en alusión al deseo de que fueran tocados ambos temas. Al final sólo fue On Rich and Poor, un paseo por uno de sus clásicos y mejor recordada época. Espectacular, el público explotó cuando empezó el primer punteo del tema.
Luego vino una tripleta de temas de la era Joutsen. You I Need, de Beginning of Times, Sampo y Majestic Beast del Skyforger. Buenos temas de lo más nuevo de Amorphis, quizás a veces uno piensa que igual podrían haber sido más generosos con temas del Tales From the Thousand Lakes o el Tuonela. De este último no tocaron ningún tema, quizás, junto con los desperfectos técnicos ya mencionados, fueron los únicos dos puntos negativos del concierto.
Pero claro, AMORPHIS ya lleva mucho tiempo tocando y sabe lo que el público quiere después de 3 temas nuevos: Un clásico de clásicos. Para ello no dudaron en ocupar el sample de la intro de The Karelian Isthmus: Karelia para después dar paso a uno de los puntos altos de la noche: Vulgar Necrolatry. La relativa calma se transformó en un mosh inevitable y la euforia de casi todos los presentes, adelante la caldera que se formó fue digna de un concierto de Slayer pero no, era sólo una pequeña muestra de puro death metal, los inicios de la banda. Maravilloso.
Pero ahí no paró el recorrido por lo más viejo, luego de una pequeña introducción vino un ejemplo de nostalgia, el público ya no podía estar más extasiado y la banda lo notó. Era el momento de un real emblema de la banda: Into Hiding. Como ya se había escuchado en las regrabaciones del Magic & Mayhem: Tales from the Early Years, tocada tal cual. Las comparaciones vocales y de estilo están de más, fue un regreso a 1994.
La efervescencia del concierto nunca menguó, algunos cansados y otros gritando, no paraban de disfrutar cada entrega, temazo tras temazo, el poder de la banda en vivo es un ejemplo también de lo que han hecho siempre, independiente donde toquen, no defraudaban ni aburrían.
He ahí cuando ya uno esperaba algo nuevo o menos conocido levantaron aún más el ánimo con un infaltable del Am Universum. Alone se hizo paso, el delay de las guitarras se hizo paso ante un público que, adelante al menos, estaba atónito, rara vez he visto una tocata con un punto alto tan mantenido.
Pero ya era hora de despedirse y Joutsen anunciaba quizás la insignia más potente de los fineses. Era tiempo para Black Winter Day. En eso ya llevaban poco más de una hora de concierto y el gusto a poco era evidente. Nadie fue ausente en los coros de este temón, el ambiente estaba que explotaba, un momento de catarsis.
Claramente era poco probable que todo terminara ahí, después de un breve descanso volvía la banda al escenario para tocar uno de sus temas nuevos más poderosos: Silver Bride del Skyforger. Fue como si nunca se hubiesen ido, nunca se perdió la efusividad y la gente empezó a saltar nuevamente como si hubiese sido el primer tema de la noche.
Y vino el clásico de clásicos, otro infaltable: El segundo tema del encore fue My Kantele, coreado a toda voz por la mayoría del respetable, la entrega de la banda y las muestras de afecto hacia el público eran evidentes.
Luego, para finalizar realmente, llegó House of Sleep, para lo que Joutsen pidió que el público cantara con todo pulmón. A pesar de llevar 14 temas y llegando a la hora y media de evento se cantó y se cabeceó sin cesar.
A pesar de un sonido no perfecto pero bien definido al menos, el bajo volumen del teclado y la guitarra de Koivusaari, puedo decir con total certeza que, al menos para mí, este fue uno de los mejores conciertos que he podido presenciar. Sólo espero que vuelvan pronto, yo al menos me di más que por pagado, me sorprendieron, emocionaron y por sobretodo me dejaron con una tortícolis que no tenía desde SLAYER en la pista atlética.
|