IRON MAIDEN. Domingo 9 de marzo. Pista atlética.
¿Cuanto se podrá contar sobre un evento como este donde más de 25 mil personas estuvieron presentes? La verdad es que no recuerdo otro evento de metal en nuestro país que concitara tanto interés, y en el cual se hicieran ofertas de tanto dinero por un ticket de reventa a más de un mes del mismísimo concierto. La acelerada venta de entradas en los países precedentes de la gira podría haber hecho pensar a la mayoría que las entradas se acabarían con prontitud y vaya que así fue. Una especie de curiosa fiebre se apodero del pueblo metalero al punto que no había otro tema entre dos chascones los meses o semanas anteriores, que no fuese si uno iba o no a Maiden o si tenía o no su entrada. En fin, hablar sobre las estúpidas protestas y marchas por más entradas, los sinvergüenzas que lucraron con la emoción de muchos o las constantes peleas por sobre quien “merece” más ir a un evento como este, a estas alturas ya no tiene sentido; ya que IRON MAIDEN, la banda de metal más importante del mundo, nos regaló el que ha sido por lejos, el mejor de todos los conciertos que han dado en nuestro país, el de mejor sonido, el de mejor puesta en escena, el de la banda mas compenetrada con el público y principalmente, el de las emociones mas latentes y a flor de piel que ha habido en muchos años en este país.
Hicimos ingreso al lugar cerca de las 18:30 horas y la entrada fue bastante expedita, tanto para medios de prensa como para público en general, todo era una fiesta, gente que se conocía con todos, puestos y stands de comida y discos, una cantidad decente de baños públicos, etc. Un esfuerzo de producción que se hizo notar y que nos hizo sentir mucho mas cómodos y a gusto que en las veces anteriores. Se podía apreciar un tremendo escenario apoyado por tres pantallas gigantes, y un telón muy oscuro en escena que claramente escondía aquella pirámide del POWERSLAVE que todos moríamos por ver lo más cerca posible.
Quince minutos pasadas las 19 horas y Lauren Harris, hija del mítico bajista de IRON MAIDEN: Steve Harris hacia su entrada al escenario acompañada de unos variopintos músicos que la verdad es que pasaron tan desapercibidos como ella, definitivamente que su música sonaba mucho mejor que en su myspace o youtube, pero que seguía siendo un hard/pop/rock que al menos a mi me pareció bastante fome, pero que el publico recibió con respeto y algunos bailes con los brazos como festinando con su show, y es que la tarde no estaba para altercados, todo era tan alegre y el ambiente era tan agradable, que nadie estaba para peleas entre galería y cancha, no estaba para las típicas peleas de borrachos, y mucho menos para escupos u objetos en el escenario como si ocurrió en Argentina, evento para el cual Lauren tuvo unas palabras de rabia, agradeciéndole al pueblo chileno que la recibiesen de mejor manera.
Ocho y media marcaba el reloj y la ya clásica DOCTOR DOCTOR de UFO, comienza a remecer el ambiente, pues todos sabían con perfecta claridad que tras terminar la canción (que de por si suena mucho más fuerte que la música incidental habitual), escucharíamos la intro del show más grande de los últimos años en chile. Al menos en mi caso la piel comenzaba a erizarse. Tras la intro de Churchill los acordes de ACES HIGH comienzan a sonar y aunque el sonido no partió tan potente en esa canción, la fuerza que el tema tiene por meritos propios, causo una efervescencia y una ovación pocas veces vista en chilito, de hecho ACES HIGH es uno de esos temas que la banda presentaba por primera vez en nuestro país, y ni el más tranquilo de los asistentes podía no emocionarse ante lo que nuestros ojos veían: un juego de luces bordeando la perfección, un imponente telón con la portada del powerslave de fondo y las tres pantallas gigantes proyectando a muchas cámaras un show que parecía un verdadero Dvd oficial. Bruce Dickinson cantando y sonando como nunca y un Maiden haciendo lo que mejor saben hacer, quebrar los cuellos de la gente y agotar sus gargantas tocando esos clásicos que por años hemos cantado en silencio, así como esperando el momento de gritarlas a todo pulmón y con el brazo en alto.
TWO MINUTES TO MIDNIGHT fue lo siguiente en el show, y aunque es un clásico y de aquellos temas que han tocado muchísimas veces, la magia del momento, la mejora considerable en el sonido y lo entregado del público hizo que la emoción y la energía de la pista atlética no bajara en ningún momento. Curiosamente REVELATIONS fue una especie de bache anímico en la gente pues aparentemente no muchos conocían ese tremendo tema pero que fue seguida por THE TROOPER, con un Dickinson correctamente uniformado y flameando una bandera británica por todo el escenario mientras el telón de atrás mostraba el imponente EDDIE tan característico de esa canción.
Lo que vino a continuación debe ser uno de los momentos más emocionantes que personalmente he vivido en un concierto jamás a lo largo de mis 28 años de vida: WASTED YEARS, donde como un fan mas y con los ojos llenos de lagrimas canté a todo pulmón una de las canciones más maravillosas y más significativas que MAIDEN nos haya regalado jamás. De hecho es tan poco objetivo que ni siquiera sé si para los demás fue tan emocionante como lo fue para mí, pero por esos cuatro minutos yo no estaba en la pista atlética si no que paseándome mentalmente por los cerca de 15 años que llevo escuchando metal. Glorioso.
Luego un bloque con NUMBER OF THE BEAST y RUN TO THE HILLS, donde recuerdo haberle comentado a quien me acompañaba ese día, que aunque a mí personalmente no me gustan esos temas y hasta me aburren un poco, es imposible no cantarlos junto a todo el estadio. A continuación y tras una larga intro del maestro Bruce: RIME OF THE ANCIENT MARINER, donde nuevamente el atuendo del viejo y querido Bruce cambio y donde por más de diez minutos nuevamente el estadio se convirtió en uno solo; es como si el publico estuviese ávido de nuevos temas o en estricto rigor de aquellos que nunca antes habíamos podido presenciar. Posiblemente una gira del “A Matter of Life and Death” no hubiese causado la misma emoción, y vaya que sí es respetable que una banda con el bagaje y la experiencia de IRON MAIDEN decida “escuchar” a sus fans y darles lo que ellos realmente quieren; aun cuando se podría haber pedido otros temas en vez de los ya tocados tantas veces como por ejemplo: FLASH OF THE BLADE, FLIGHT OF ICARUS, DIE WITH YOUR BOOTS ON o BACK IN THE VILLAGE. Pero tratándose de una banda de la importancia y trayectoria de Maiden es un poco obvio que nunca se podrá dejar a todos contentos; aunque no puedo dejar de mencionar que hubiese sido IDEAL un tema como Caught somewhere in Time.
El show siguió con un POWERSLAVE caracterizado por un Bruce nuevamente con un atuendo distinto, con una especie de mascara y pechera que representaba a la perfección ese toque egipcio que la canción tiene, y donde el publico nuevamente enloqueció. Así fue como HEAVEN CAN WAIT, CAN I PLAY WITH MADNESS, FEAR OF THE DARK y la tremendísima IRON MAIDEN dieron el fin a la primera parte del show, donde tuvimos entre otras cosas la aparición de un EDDIE con el atuendo de Somewhere in Time pero que no fue tan impresionante como el de la gira del Dance of Death, y que aun así, causo una locura en el publico que sacaba fotos, saltaba y trataba por todos los medios de ver a aquel muñeco tan significativo para los seguidores más fieles de la banda.
Habíamos cantado, habíamos saltado, habíamos cabeceado, nos habíamos emocionado, y aun así sabíamos que quedaba más, de hecho tras una pequeña pausa la aparición en escena de una guitarra electroacústica y un telón de fondo con un dibujo muy reconocible, nos indico de inmediato lo que venía: MOONCHILD, otro de los puntos más altos del show, donde nadie parecía estar cansado, donde el mismísimo Bruce seguía mas brillante que nunca y donde nadie quería irse a su hogar; de hecho el comienzo fue uno de los momentos más graciosos del show pues las constantes fallas en el sonido de la guitarra acústica, causaron que un muy natural bruce gritara: ”ooooooooooooooooohhhhhhhhhhhhh the guitar of the beast!!!!!!!”, tapándose los oídos y poniendo cara de: “que ruido más insoportable”, mientras el público explotaba de la risa y finalmente optando por en un momento realmente mágico: cantar a capela la pequeña intro de la canción. Notable. Luego THE CLAIRVOYANT con exactamente el mismo efecto sobre la gente que de a poco despedía un concierto para el recuerdo, y finalizando con una de las canciones favoritas de Dickinson: HALLOWED BE THY NAME, quien ha comentado en otras ocasiones, lo mucho que le gusta la canción y el ambiente que provoca entre la gente.
¿Que más se puede decir sobre el pasado Domingo 9 de Marzo? Una tarde llena de alegría, donde todos y cada uno de los presentes estaban y se notaban felices, donde desde la mañana se respiraba aire a IRON MAIDEN por las calles, donde la banda nos regalo un show técnicamente sin fallas, con las guitarras sonando clarísimas, el bajo sonando imponente y un Bruce más joven que nunca. Con un apoyo audiovisual de lujo que hizo que nadie se perdiera ni un solo detalle. Con un setlist mejorable pero que en sus pequeñas joyas causo un caudal de emociones entre todos quienes veíamos asombrados semejante puesta en escena. Uno de los mejores shows que se han presenciado en este país y que difícilmente olvidaremos.
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